
La Administración de Oxígeno por Puntas Nasales (también conocida como cánula nasal) es un método simple y común para proporcionar oxígeno suplementario a pacientes con dificultad respiratoria. Se utiliza cuando el paciente necesita una concentración de oxígeno ligeramente superior a la del aire ambiente, pero no requiere la ventilación asistida más intensiva de una mascarilla facial.
¿Cuándo usar las Puntas Nasales?
Las puntas nasales son ideales para:
- Pacientes con hipoxemia leve a moderada (niveles bajos de oxígeno en sangre).
- Pacientes que requieren oxígeno a largo plazo, ya que son cómodas y permiten comer, hablar y toser sin interrupciones.
- Pacientes que necesitan una pequeña ayuda respiratoria, pero pueden respirar por sí solos.
¿Cómo Administrar Oxígeno por Puntas Nasales? Una Guía Paso a Paso:
Sigue estos pasos para una administración segura y efectiva:
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- Preparación:
- Verifica la orden médica para confirmar el flujo de oxígeno prescrito (litros por minuto - LPM). Usualmente, se empieza con 1-2 LPM.
- Reúne los materiales: un flujómetro de oxígeno, un humidificador (si el flujo es >4 LPM), un conector de oxígeno, las puntas nasales y guantes (opcionales).
- Conexión:
- Conecta el humidificador al flujómetro (si es necesario). Llena el humidificador con agua destilada esterilizada hasta el nivel indicado.
- Conecta las puntas nasales al humidificador (o directamente al flujómetro si no se usa humidificador).
- Conecta el flujómetro a la toma de oxígeno.
- Ajuste del Flujo:
- Abre la válvula del flujómetro y ajusta el flujo de oxígeno a los LPM indicados en la orden médica. Ejemplo: Ajusta el flujómetro a 2 LPM.
- Colocación:
- Explícale el procedimiento al paciente.
- Coloca las puntas nasales en las fosas nasales del paciente, asegurándote de que queden cómodas y bien posicionadas.
- Ajusta el tubo de las puntas nasales detrás de las orejas y desliza el ajustador debajo del mentón para asegurar la cánula.
- Ejemplo: Asegúrate de que las puntas no estén pellizcando la nariz del paciente.
- Monitoreo:
- Observa al paciente para detectar signos de incomodidad, irritación nasal o dificultad respiratoria.
- Monitorea la saturación de oxígeno del paciente con un pulsioxímetro.
- Asegúrate de que el flujo de oxígeno sea el correcto.
Recuerda: la administración de oxígeno es un tratamiento médico. Siempre sigue las indicaciones médicas y las políticas del centro de salud.