
En español, las palabras se clasifican según la posición de su sílaba tónica (la sílaba que se pronuncia con mayor énfasis) en agudas, graves (o llanas), y esdrújulas. La acentuación ortográfica (el uso de tildes) depende de esta clasificación y de la letra en la que terminan las palabras.
Las palabras agudas son aquellas cuya sílaba tónica es la última. Se acentúan ortográficamente (llevan tilde) si terminan en vocal (a, e, i, o, u), en 'n', o en 's'.
Ejemplo 1: corazón (termina en 'n')
Ejemplo 2: café (termina en vocal 'e')
Las palabras graves (o llanas) son aquellas cuya sílaba tónica es la penúltima. Se acentúan ortográficamente si no terminan en vocal (a, e, i, o, u), en 'n', o en 's'. Es decir, se acentúan si terminan en cualquier otra consonante.
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Ejemplo 1: árbol (termina en 'l')
Ejemplo 2: lápiz (termina en 'z')
Las palabras esdrújulas son aquellas cuya sílaba tónica es la antepenúltima. Siempre se acentúan ortográficamente, sin excepción.

Ejemplo 1: página
Ejemplo 2: música
A continuación, algunos ejemplos adicionales que demuestran la aplicación de estas reglas:
- Agudas: canción, jamás, Perú, ojalá, sillón
- Graves: azúcar, cráter, álbum, césped, carácter
- Esdrújulas: teléfono, brújula, cántaro, fantástico, económico
La correcta identificación y acentuación de palabras agudas, graves y esdrújulas es fundamental para una escritura clara y precisa. Permite evitar ambigüedades y facilita la comprensión del texto. Esta habilidad es crucial en la redacción de documentos formales, la comunicación efectiva, y la comprensión lectora, tanto en contextos académicos como profesionales.