
El tratamiento fisioterapéutico para la condromalacia rotuliana busca aliviar el dolor, mejorar la función y prevenir la progresión del daño cartilaginoso.
Evaluación Inicial
Comienza con una entrevista detallada. Se pregunta sobre la historia clínica. Se indaga sobre los síntomas, la actividad física y los factores agravantes.
Se realiza una exploración física. Se evalúa la postura. Se observa la alineación de la rodilla y la rótula.
Must Read
Se palpa la rodilla. Se busca sensibilidad alrededor de la rótula. Se evalúa el rango de movimiento y la estabilidad.
Se efectúan pruebas especiales. Se evalúa la movilidad de la rótula. Se descartan otras patologías.
Fase Aguda: Control del Dolor e Inflamación
Se aplica hielo durante 15-20 minutos. Se hace varias veces al día. Ayuda a reducir el dolor y la inflamación.
Se indica reposo relativo. Se evitan actividades que agraven el dolor. Se permiten actividades de bajo impacto.

Se utiliza compresión. Se usa una venda elástica. Reduce la hinchazón.
Se eleva la pierna. Favorece el drenaje linfático. Disminuye la inflamación.
Se pueden utilizar técnicas de electroterapia. El TENS (estimulación nerviosa transcutánea) alivia el dolor. El ultrasonido reduce la inflamación.
Fase Subaguda: Fortalecimiento y Flexibilidad
Se inician ejercicios de fortalecimiento isométricos. Se contrae el músculo sin movimiento. Por ejemplo, contracción isométrica del cuádriceps.

Se progresa a ejercicios isotónicos. Se fortalece el músculo con movimiento. Por ejemplo, extensiones de rodilla con peso ligero.
Se enfoca en el fortalecimiento del cuádriceps. Especialmente el vasto medial oblicuo (VMO). Es crucial para la estabilidad de la rótula.
Se fortalecen los músculos de la cadera. Abductores y rotadores externos. Ayudan a controlar la alineación de la pierna.
Se realizan estiramientos suaves. Se estiran los isquiotibiales. Se estira el cuádriceps. Se estira la banda iliotibial.
Fase de Recuperación Funcional
Se introducen ejercicios funcionales. Imitan los movimientos de la vida diaria. Por ejemplo, sentadillas parciales y subir escaleras.

Se realizan ejercicios de propiocepción. Mejoran el equilibrio y la coordinación. Por ejemplo, mantenerse sobre una pierna.
Se aumenta gradualmente la intensidad de la actividad física. Se retorna al deporte de forma progresiva. Se evitan sobrecargas.
Se trabaja la técnica deportiva. Se corrige la biomecánica. Se previenen futuras lesiones.
Se pueden utilizar ortesis. Una rodillera puede mejorar la alineación de la rótula. Reduce el estrés en la articulación.

Mantenimiento y Prevención
Se continúa con un programa de ejercicios de mantenimiento. Se fortalece la musculatura. Se mantiene la flexibilidad.
Se controla el peso corporal. Reduce la carga sobre la rodilla.
Se utiliza calzado adecuado. Proporciona soporte y amortiguación.
Se evitan actividades de alto impacto. Se realizan calentamientos antes de la actividad física. Se enfrían los músculos después.
Se escucha al cuerpo. Se detiene la actividad si se siente dolor.