
La Tabla de Evaluación de las Incapacidades Laborales (TEIL), regulada por la Ley 24.557 (Ley de Riesgos del Trabajo en Argentina), es un instrumento fundamental para determinar el porcentaje de incapacidad que sufre un trabajador como consecuencia de un accidente laboral o enfermedad profesional.
Para usarla correctamente, es necesario seguir una serie de pasos. Estos pasos aseguran que la evaluación sea lo más precisa y justa posible. El proceso puede parecer complejo, pero se vuelve más claro si se divide en etapas.
Paso 1: Identificar la Lesión o Enfermedad
El primer paso es identificar con precisión la lesión o enfermedad que presenta el trabajador. Es crucial contar con un diagnóstico médico claro y detallado. Este diagnóstico debe provenir de un profesional de la salud habilitado.
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Por ejemplo, un trabajador podría tener una fractura de fémur. Otro podría haber desarrollado hipoacusia (pérdida de audición) debido a la exposición prolongada a ruidos fuertes en su trabajo. La descripción detallada es crucial.
Se debe documentar la lesión con todos los estudios médicos necesarios. Radiografías, resonancias magnéticas, audiometrías, etc., son algunos ejemplos. Estos estudios deben estar incluidos en el expediente.

Paso 2: Localizar la Sección Correspondiente en la Tabla
Una vez identificada la lesión o enfermedad, se debe buscar la sección correspondiente en la Tabla de Evaluación. La TEIL está organizada por sistemas del cuerpo (ej: sistema osteoarticular, sistema nervioso, sistema respiratorio). La tabla es extensa y detallada.
Si la lesión es una fractura de fémur, se buscará en la sección correspondiente al sistema osteoarticular. Si es una hipoacusia, se buscará en la sección del sistema auditivo. Hay secciones para cada parte del cuerpo.
Dentro de cada sección, las lesiones y enfermedades se describen de manera específica. Es importante encontrar la descripción que mejor se ajuste al caso del trabajador. Hay diferentes grados de fracturas y niveles de hipoacusia.

Paso 3: Determinar el Grado de Incapacidad
Dentro de la sección correspondiente, se encontrarán diferentes grados de incapacidad asociados a la lesión o enfermedad. Cada grado tiene asignado un porcentaje mínimo y máximo de incapacidad. Estos porcentajes están expresados en la tabla.
Por ejemplo, una fractura de fémur consolidada con limitación leve de la movilidad puede tener un rango de incapacidad del 5% al 10%. Una hipoacusia leve bilateral podría tener un rango del 10% al 15%. Los rangos son distintos.
Para determinar el porcentaje exacto dentro del rango, se deben considerar otros factores. Estos factores incluyen la edad del trabajador, su profesión, y el impacto de la incapacidad en su vida laboral y personal. La ponderación de estos factores es importante.

Paso 4: Ponderación de Factores de Corrección (Tabla de Baremos)
La TEIL también incluye una Tabla de Baremos o Factores de Corrección. Estos factores ajustan el porcentaje de incapacidad inicial. Se consideran factores como la edad, la dificultad para realizar actividades laborales y las secuelas psicológicas.
Por ejemplo, un trabajador joven con una lesión grave puede recibir un factor de corrección menor que un trabajador mayor con la misma lesión. Esto considera el impacto en la vida laboral futura. El impacto es diferente.
Las secuelas psicológicas, como la depresión o la ansiedad causadas por el accidente, también se ponderan. Es importante que estas secuelas sean diagnosticadas por un profesional de la salud mental. Un diagnóstico médico es esencial.

Paso 5: Cálculo Final del Porcentaje de Incapacidad
Una vez identificada la lesión, el grado de incapacidad inicial y los factores de corrección, se realiza el cálculo final. Este cálculo determina el porcentaje total de incapacidad que corresponde al trabajador. El cálculo es directo.
Se aplica la siguiente fórmula (simplificada): Porcentaje de Incapacidad Final = (Porcentaje de Incapacidad Inicial) + (Ajustes por Factores de Corrección). La fórmula puede variar ligeramente según la jurisdicción.
Este porcentaje final es crucial. Determina la indemnización que recibirá el trabajador por parte de la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART). Un cálculo preciso es fundamental para una compensación justa.