
Empecemos por lo fundamental: ¿Qué son los elementos de transición interna? Son dos series de elementos químicos ubicados en la parte inferior de la tabla periódica, fuera del cuerpo principal: los lantánidos (del lantano al lutecio) y los actínidos (del actinio al laurencio). Se les llama "de transición interna" porque en ellos, los electrones de valencia están llenando los orbitales f.
Las propiedades físicas de estos elementos son variadas, pero existen tendencias. Generalmente son metales brillantes, plateados o blancos, con altos puntos de fusión y ebullición. Son buenos conductores de calor y electricidad, como la mayoría de los metales. Los lantánidos, en particular, muestran un decrecimiento constante en el radio atómico a medida que aumenta el número atómico, fenómeno conocido como la contracción lantánida. Esta contracción influye en su reactividad y en el tamaño de sus iones.
En cuanto a las propiedades químicas, los elementos de transición interna son muy reactivos, especialmente los actínidos. Los lantánidos tienden a formar iones con carga +3, aunque también pueden existir otros estados de oxidación. Los actínidos, debido a la mayor disponibilidad de electrones f, exhiben una mayor variedad de estados de oxidación. Una propiedad química importante de algunos actínidos, como el uranio y el plutonio, es su radiactividad, lo que significa que sus núcleos son inestables y emiten partículas para alcanzar una configuración más estable.
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¿Para qué nos sirve entender esto? Estos elementos tienen aplicaciones prácticas muy importantes. Los lantánidos se utilizan en pantallas de televisión, imanes de alta potencia y catalizadores. El erbio, por ejemplo, es crucial en la fabricación de amplificadores de fibra óptica. Los actínidos, especialmente el uranio y el plutonio, se utilizan en la generación de energía nuclear. También, la radiactividad de algunos actínidos se aprovecha en medicina para el tratamiento de ciertos tipos de cáncer.