
¿Te sigues preguntando "Porque me sigue doliendo la muela si estoy tomando antibiótico?" No te preocupes, es una pregunta común. Aquí te explicamos por qué.
Primero, ¿Qué es lo que pasa? Cuando tienes una infección dental, como un absceso, las bacterias se multiplican causando inflamación y dolor. El antibiótico está diseñado para combatir esas bacterias, pero no actúa como un analgésico instantáneo.
¿Cómo funciona un antibiótico? Imagina que tu boca es una ciudad y las bacterias son invasores. El antibiótico es como un ejército que llega para eliminar a esos invasores. Funciona de dos maneras principales: matando directamente a las bacterias o impidiendo que se reproduzcan. Este proceso lleva tiempo. Piensa que el ejército necesita localizar a todos los invasores y vencerlos.
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El antibiótico necesita llegar a la zona infectada a través del torrente sanguíneo. Si la infección está muy localizada o el acceso sanguíneo a la zona es limitado, puede tardar más en hacer efecto. Además, algunos tipos de bacterias son más resistentes a ciertos antibióticos que otros. Por eso es crucial seguir la receta del médico y tomar el antibiótico durante el tiempo indicado, incluso si empiezas a sentirte mejor antes.

¿Por qué importa que sigas sintiendo dolor? Que el antibiótico esté actuando no significa que el dolor desaparecerá inmediatamente. El dolor se debe a la inflamación causada por la infección y por la propia respuesta de tu cuerpo al combatir la infección. Aunque el antibiótico esté eliminando las bacterias, la inflamación necesita tiempo para reducirse.
Además, el antibiótico NO soluciona el problema de raíz. Si tienes una caries profunda o un problema periodontal, la causa subyacente de la infección debe ser tratada por un dentista. El antibiótico es un "bombero" que apaga el fuego, pero el dentista es el que arregla la instalación eléctrica defectuosa que causó el incendio.

Entonces, ¿qué puedes hacer? Continúa tomando el antibiótico según las indicaciones de tu médico. Para aliviar el dolor, puedes tomar analgésicos de venta libre como ibuprofeno o paracetamol (siguiendo las instrucciones del prospecto). Enjuagues con agua tibia con sal también pueden ayudar a reducir la inflamación. Si el dolor es insoportable o no mejora después de unos días, consulta a tu dentista inmediatamente. Podría ser necesario un tratamiento adicional como un drenaje del absceso o un tratamiento de conducto.
Recuerda, el antibiótico es un aliado importante, pero no es una solución mágica. La combinación del tratamiento antibiótico y la intervención del dentista es clave para una recuperación completa.