
El Polígono de Willis es una estructura arterial ubicada en la base del cerebro que conecta las circulaciones anterior y posterior. Funciona como un importante mecanismo de compensación, permitiendo que la sangre continúe irrigando el cerebro incluso si una de las arterias principales se bloquea o se estrecha.
Está formado por las siguientes arterias principales y sus ramas comunicantes: las arterias carótidas internas (que provienen de la aorta a través de la carótida común), las arterias cerebrales anteriores (ACA), la arteria comunicante anterior (ACommA), las arterias cerebrales posteriores (ACP), y las arterias comunicantes posteriores (ACommP). La arteria basilar, formada por la unión de las arterias vertebrales, nutre las ACP.
El flujo sanguíneo a través del Polígono de Willis puede variar dependiendo de la presión arterial y del estado de las arterias. Si, por ejemplo, la arteria carótida interna izquierda se obstruye, la sangre puede fluir desde la arteria carótida interna derecha, a través de la ACommA, hacia la ACA izquierda para irrigar las áreas cerebrales que normalmente recibirían sangre de la carótida izquierda.
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Otro ejemplo sería una obstrucción en la arteria basilar. En este caso, la sangre podría fluir desde las arterias carótidas internas, a través de las ACommP, hacia las arterias cerebrales posteriores, compensando así la falta de flujo desde la basilar.
Es importante destacar que la efectividad del Polígono de Willis como mecanismo de compensación depende de su integridad anatómica y funcional. No todas las personas tienen un Polígono de Willis completamente formado o con todas las arterias comunicantes plenamente funcionales. Las variaciones anatómicas son comunes.

La visualización del Polígono de Willis se realiza a través de técnicas de neuroimagen como la angiografía por resonancia magnética (ARM) o la angiografía por tomografía computarizada (ATC). Estas técnicas permiten evaluar la anatomía y el flujo sanguíneo en las arterias cerebrales.
En el mundo real, el conocimiento del Polígono de Willis es crucial en el diagnóstico y tratamiento de accidentes cerebrovasculares (ACV). Permite a los médicos comprender cómo la oclusión de una arteria afecta el flujo sanguíneo cerebral y planificar estrategias de tratamiento para minimizar el daño isquémico. La evaluación del Polígono de Willis puede ayudar a predecir la respuesta del cerebro a la oclusión vascular y guiar las decisiones terapéuticas, como la trombólisis o la trombectomía.