
La Norma Oficial Mexicana NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002 establece los requisitos para la separación, envasado, almacenamiento, recolección, transporte, tratamiento y disposición final de los Residuos Peligrosos Biológico-Infecciosos (RPBI) que se generan en establecimientos de atención médica.
Uno de los aspectos clave es la identificación y clasificación de los RPBI. La norma define qué materiales son considerados RPBI, categorizándolos según su riesgo potencial. Esto incluye sangre y sus componentes, cultivos y cepas de agentes infecciosos, patológicos, residuos no anatómicos, objetos punzocortantes y animales de experimentación.
El envasado y etiquetado son críticos. Cada tipo de RPBI debe ser envasado en contenedores específicos con características de seguridad (resistentes a la punción y derrames, por ejemplo) y etiquetados claramente con el símbolo universal de riesgo biológico y la leyenda "Residuo Peligroso Biológico Infeccioso". El color de la bolsa o contenedor también indica el tipo de residuo.
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La norma también regula el almacenamiento temporal de los RPBI. Los establecimientos deben contar con áreas específicas para el almacenamiento de estos residuos, cumpliendo con requisitos de seguridad e higiene para evitar la propagación de infecciones y proteger al personal.
El transporte externo de los RPBI debe realizarse por empresas autorizadas que cuenten con vehículos y personal capacitado para el manejo seguro de estos materiales. Se debe documentar cada traslado, asegurando la trazabilidad de los residuos desde su origen hasta su destino final.

El tratamiento de los RPBI, antes de su disposición final, es obligatorio. Los métodos de tratamiento incluyen la esterilización por autoclave o la incineración, con el objetivo de eliminar los agentes infecciosos presentes en los residuos.
Ejemplos: Una gasa con sangre proveniente de una curación debe ser depositada en una bolsa roja etiquetada como RPBI. Una jeringa utilizada para la aplicación de una vacuna debe ser desechada en un contenedor rígido rojo para objetos punzocortantes.

Finalmente, la disposición final de los RPBI tratados debe realizarse en sitios autorizados, como rellenos sanitarios especiales que cumplen con normas ambientales estrictas.
La NOM-087-SEMARNAT-SSA1-2002 es fundamental para proteger la salud pública y el medio ambiente, al prevenir la propagación de enfermedades infecciosas y la contaminación por residuos peligrosos generados en la atención médica.