
¿No debo pegarle a mis compañeros? ¡Absolutamente no! Nunca debemos lastimar a nuestros compañeros.
Paso 1: Identifica tus sentimientos.
Primero, es importante entender por qué quieres pegar a alguien. ¿Estás enojado? ¿Frustrado? ¿Triste? Identificar la emoción es el primer paso. Por ejemplo, quizás Juan te quitó tu lápiz y te sientes furioso.
Pregúntate a ti mismo: "¿Qué siento ahora mismo?". Puede ser difícil al principio. Pero con práctica, será más fácil reconocer tus emociones. Escribir tus sentimientos en un papel puede ayudar.
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Paso 2: Respira profundamente.
Cuando sientas la necesidad de pegar, detente. Respira hondo varias veces. Inhala por la nariz. Exhala por la boca. Esto te ayudará a calmarte.
Contar hasta diez también puede ayudar. Imagina que estás soplando una vela con cada exhalación. La respiración profunda ayuda a controlar tus impulsos.
Paso 3: Habla con alguien.
En lugar de pegar, habla con un adulto. Puede ser un maestro, un padre, o un consejero. Ellos pueden ayudarte a entender tus sentimientos. También te pueden dar consejos.

Explica lo que pasó. Por ejemplo, puedes decir: "Me siento muy enojado porque Juan me quitó mi lápiz". Hablar te permite liberar la tensión de una manera segura.
Paso 4: Usa tus palabras.
En lugar de usar tus manos, usa tus palabras. Dile a la persona cómo te sientes. Sé claro y respetuoso. Usa frases con "yo".
Por ejemplo, en lugar de decir "¡Eres un tonto!", di "Me siento molesto cuando me quitas mis cosas". Expresar tus sentimientos de esta manera evita la confrontación y promueve la comunicación.

Paso 5: Aléjate de la situación.
Si sientes que no puedes controlarte, aléjate. Vete a otro lugar. Toma un tiempo para calmarte. Regresa cuando te sientas mejor.
Puedes ir a la biblioteca. Puedes ir al baño. Simplemente necesitas un espacio para procesar tus emociones. El distanciamiento físico te da tiempo para pensar.
Paso 6: Encuentra una actividad calmante.
Realiza una actividad que te calme. Puede ser dibujar, escuchar música, o leer un libro. Encuentra algo que te relaje. Esto te ayudará a liberar la energía negativa.

A lo mejor te gusta jugar con plastilina. Quizás prefieres construir con bloques. Identifica actividades que te hagan sentir bien. La actividad calmante te centra en el presente.
Paso 7: Piensa en las consecuencias.
Pegar a alguien tiene consecuencias. Puedes lastimar a la otra persona. Puedes meterte en problemas. Piensa en estas cosas antes de actuar. Las acciones tienen consecuencias.
Reflexiona sobre cómo te sentirías si fueras tú el que recibiera un golpe. Considera las posibles sanciones: suspensión, llamada a tus padres, etc. Anticipar las consecuencias te ayuda a tomar mejores decisiones.

Paso 8: Pide ayuda.
Si sigues teniendo problemas para controlar tu ira, pide ayuda. Un terapeuta o consejero puede ayudarte a desarrollar estrategias. No tengas vergüenza de pedir ayuda. Buscar ayuda es señal de fortaleza.
Habla con tus padres sobre tus dificultades. Pídeles que te lleven a un profesional. Recuerda que no estás solo en esto. La ayuda profesional puede cambiar tu vida.
Recuerda, la violencia nunca es la respuesta. Hay muchas maneras de resolver los problemas sin lastimar a nadie. Siempre elige la paz. Y recuerda, ¡no debes pegarle a tus compañeros!