
¿Tu nevera no enfría pero sí congela? Este es un problema común con una solución, generalmente, sencilla. Significa que el congelador funciona correctamente (manteniendo temperaturas bajo cero), pero el compartimento del refrigerador está demasiado caliente.
¿Por qué ocurre esto?
La causa principal suele ser una mala circulación de aire entre el congelador y el refrigerador. Imagina que tienes dos habitaciones: una muy fría y otra que debería ser fresca. Si la puerta que las conecta está bloqueada, la habitación fresca no recibirá aire frío de la habitación fría.
En una nevera, esta "puerta" es un conducto de aire, y a menudo se obstruye por:
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- Hielo: El hielo bloquea el conducto, impidiendo que el aire frío pase. Es como una carretera cubierta de nieve que impide el paso de los coches.
- Objetos: A veces, colocamos alimentos o recipientes que bloquean el conducto sin darnos cuenta. Esto es como poner una caja grande justo en la puerta, impidiendo que se abra completamente.
- Ventilador defectuoso: Un ventilador en el congelador ayuda a mover el aire frío hacia el refrigerador. Si este ventilador falla, el aire no se distribuirá correctamente. Imagina un ventilador que no gira; el aire se quedará estancado.
Posibles soluciones
Aquí te damos algunos pasos que puedes seguir para solucionar el problema:

- Descongela tu nevera: Apaga la nevera y déjala descongelar por completo (24-48 horas). Esto eliminará cualquier acumulación de hielo en el conducto de aire. Es como derretir la nieve para despejar la carretera.
- Verifica el conducto de aire: Una vez descongelada, inspecciona visualmente el conducto. Asegúrate de que no haya objetos bloqueándolo. Retira cualquier alimento o recipiente que pueda estar estorbando.
- Revisa el ventilador: Si después de descongelar y verificar el conducto el problema persiste, verifica que el ventilador del congelador esté funcionando correctamente. Deberías escuchar un zumbido o sentir el aire moviéndose. Si no, podría estar defectuoso y necesitar reemplazo.
- Ajusta la temperatura: Asegúrate de que los controles de temperatura estén configurados correctamente. Un ajuste demasiado alto en el congelador puede afectar la refrigeración.
¿Cuándo llamar a un técnico?
Si has intentado todos los pasos anteriores y tu nevera sigue sin enfriar pero sí congela, es hora de llamar a un técnico. Podría haber un problema más complejo, como un problema con el compresor, una fuga de refrigerante, o un defecto en el termostato. Estos problemas requieren la experiencia de un profesional.
En resumen, la mayoría de las veces, una nevera que congela pero no enfría tiene un problema de circulación de aire. Descongelar la nevera y verificar el conducto de aire suelen ser las soluciones más efectivas. ¡Buena suerte!