
El molibdeno (Mo) es definitivamente un metal. Específicamente, es un metal de transición del grupo 6 de la tabla periódica.
Una de las características clave que lo define como metal es su alta conductividad eléctrica y térmica. Los metales generalmente permiten que la electricidad y el calor fluyan a través de ellos con facilidad.
Otra propiedad importante es su maleabilidad y ductilidad. Aunque el molibdeno no es tan maleable o dúctil como algunos otros metales, aún puede ser trabajado y moldeado, especialmente a altas temperaturas. Esto significa que puede ser deformado bajo presión sin romperse fácilmente, y puede ser estirado en alambres.
Must Read
El molibdeno tiene un alto punto de fusión. Esto significa que se necesita una gran cantidad de calor para convertirlo en un líquido. Los metales suelen tener puntos de fusión más altos que los no metales.

Además, el molibdeno exhibe un brillo metálico característico. Cuando está pulido, refleja la luz, dándole una apariencia brillante.
Finalmente, el molibdeno forma óxidos básicos. Los óxidos de los metales tienden a reaccionar con ácidos para formar sales y agua, lo cual es una característica de los óxidos básicos.

Un ejemplo simple de la utilidad del molibdeno es en la fabricación de acero de alta resistencia. Al agregar molibdeno al acero, se aumenta su resistencia y dureza. Otro ejemplo es su uso en elementos calefactores debido a su alto punto de fusión.
En resumen, el molibdeno comparte todas las propiedades fundamentales de un metal: conductividad, maleabilidad/ductilidad (en cierto grado), alto punto de fusión, brillo metálico y formación de óxidos básicos. Estas características lo distinguen claramente de los no metales.
Una aplicación real del molibdeno es en la producción de lubricantes. El disulfuro de molibdeno (MoS2) es un excelente lubricante, especialmente en condiciones extremas de temperatura y presión. Se utiliza en la industria automotriz y aeroespacial para reducir la fricción y el desgaste.