El pasaje de Mateo 28:18-20, también conocido como la Gran Comisión, es un mandato central en la fe cristiana. Es la instrucción final que Jesús da a sus discípulos después de su resurrección, antes de ascender al cielo. Define el propósito de la Iglesia y el rol de los creyentes.
Este texto se puede desglosar en tres partes principales:
1. La Autoridad de Jesús (Mateo 28:18):"Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra."
Esto significa que Jesús tiene autoridad suprema. No es una autoridad limitada, sino total y universal. Esta autoridad es la base para el mandato que sigue. Sin esta autoridad, las instrucciones de Jesús no tendrían el mismo peso. Ejemplo: Un rey da una orden porque tiene el poder para hacerlo cumplir.
2. El Mandato de Hacer Discípulos (Mateo 28:19):"Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;"
Mateo 28:19-20 - Versículo de la Biblia - DailyVerses.net
Este es el corazón de la Gran Comisión. No solo se trata de ir y predicar, sino de hacer discípulos. Esto implica enseñar a las personas a seguir a Jesús, obedecer sus mandamientos y convertirse en sus seguidores. El bautismo en el nombre de la Santísima Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) es una señal de identificación con Cristo y la Iglesia. Ejemplo: Un maestro no solo enseña, sino que guía a sus estudiantes para que aprendan y apliquen el conocimiento.
3. La Enseñanza y la Promesa (Mateo 28:20):"enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."
La Biblia - Mateo - 28:18
Hacer discípulos requiere una enseñanza continua. Los nuevos creyentes deben aprender las enseñanzas de Jesús y cómo aplicarlas en sus vidas. La promesa de Jesús de estar con sus discípulos "todos los días" es un consuelo y una garantía. Él no los deja solos en esta tarea. Ejemplo: Un padre acompaña a su hijo en su crecimiento, brindándole apoyo y guía.
En resumen, Mateo 28:18-20 es una llamada a la acción para todos los cristianos: reconocer la autoridad de Jesús, compartir su mensaje con el mundo, hacer discípulos y confiar en su presencia constante.