
Los poemas utilizan el mismo lenguaje que usamos para platicar. Esto significa que la base del lenguaje poético es la misma que empleamos en nuestras conversaciones diarias. No es un idioma completamente distinto, sino una forma de organizar y embellecer el lenguaje común.
Paso 1: Vocabulario Familiar. Los poemas recurren a palabras que ya conocemos. No se inventan palabras nuevas (generalmente). Por ejemplo, la palabra "sol" en un poema sigue siendo el "sol" que vemos cada día. La diferencia radica en cómo se usa esa palabra.
Paso 2: Estructura Flexible. Aunque la gramática básica se mantiene, la estructura de las frases es más flexible. En una conversación diríamos: "El cielo es azul hoy". En un poema podríamos escribir: "Azul, hoy, el cielo es". Se altera el orden para crear un efecto. Ejemplo: "Llora la lluvia" en vez de "La lluvia llora".
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Paso 3: Recursos Literarios. La clave está en el uso de figuras retóricas. Estas son herramientas que adornan el lenguaje. Una metáfora (comparación indirecta) podría ser: "Sus ojos son dos luceros". No literalmente, pero describe el brillo de sus ojos. Otra es la personificación, dar cualidades humanas a objetos: "El viento susurra secretos".

Paso 4: Ritmo y Sonido. Los poemas juegan con el ritmo y el sonido a través de la rima y la aliteración (repetición de sonidos). Esto hace que el poema sea agradable al oído. Ejemplo: "En el silencio solo se oye un sosiego sincero".
¿Por qué es importante entender esto? Primero, nos permite acercarnos a la poesía sin miedo, reconociendo que no es un lenguaje alienígena. Segundo, podemos mejorar nuestra propia comunicación al usar estas herramientas de forma consciente para expresar nuestras ideas con mayor claridad y belleza.