
La Independencia de México fue un proceso largo y complejo. La primera etapa, que va de 1810 a 1811, es crucial. Marca el inicio de la lucha por la libertad.
El concepto clave es Independencia. Significa liberarse del dominio español. Implica formar un gobierno propio.
El 16 de septiembre de 1810 es una fecha fundamental. Miguel Hidalgo y Costilla, un cura de Dolores, Guanajuato, llamó a la rebelión. Este evento se conoce como el Grito de Dolores. Hidalgo no solo clamó por la independencia, sino también por la abolición de la esclavitud y la devolución de tierras a los indígenas.
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Después del Grito, Hidalgo reunió un ejército popular. Este ejército estaba formado principalmente por indígenas, campesinos y mestizos. No tenían entrenamiento militar, pero estaban motivados por la injusticia y la pobreza.
El ejército insurgente logró importantes victorias. Tomaron ciudades como San Miguel el Grande (hoy San Miguel de Allende) y Celaya. Avanzaron hacia la Ciudad de México, pero decidieron no tomarla, por razones que aún se debaten.

Un evento clave fue la Batalla del Monte de las Cruces. Los insurgentes vencieron a las tropas realistas (españolas). Sin embargo, las victorias no durarían.
Posteriormente, el ejército de Hidalgo sufrió derrotas. En la Batalla de Aculco, fueron vencidos por las fuerzas realistas lideradas por Félix María Calleja. Esta derrota marcó un punto de inflexión.

Hidalgo y otros líderes insurgentes, como Ignacio Allende, fueron capturados en Acatita de Baján en marzo de 1811. Fueron juzgados y ejecutados. La muerte de Hidalgo no significó el fin de la lucha, pero sí el cierre de esta primera etapa.
En resumen, la primera etapa se caracterizó por:
- El Grito de Dolores, inicio de la rebelión.
- La formación de un ejército popular.
- Algunas victorias iniciales de los insurgentes.
- Las derrotas y la captura de los líderes.
A pesar del fracaso militar, esta primera etapa fue fundamental. Despertó la conciencia de la necesidad de independencia. Sentó las bases para las etapas siguientes.