Los ligamentos intrínsecos de la ATM (Articulación Temporomandibular) son engrosamientos de la cápsula articular que rodean la articulación. Son parte integral de la propia cápsula, a diferencia de los ligamentos extrínsecos que son separados y se adhieren a la ATM desde afuera. Imagina que son como refuerzos cosidos directamente en una bolsa, en lugar de correas añadidas.
Su función principal es estabilizar la articulación, limitando los movimientos excesivos y protegiéndola de lesiones. Además, guían el movimiento normal de la mandíbula al hablar, masticar y tragar.
Existen principalmente tres ligamentos intrínsecos:
1. Ligamento Temporomandibular Lateral (LTM Lateral): Es el ligamento intrínseco más importante. Se divide en dos porciones: una porción oblicua externa y una porción horizontal interna.
La porción oblicua externa se extiende desde el tubérculo articular y la eminencia articular del hueso temporal hasta el cuello de la mandíbula. Limita la retrusión (movimiento hacia atrás) y la rotación excesiva. Piénsalo como un freno para que la mandíbula no se vaya demasiado hacia atrás.
La porción horizontal interna se extiende desde el tubérculo articular hasta el disco articular. Protege el disco durante los movimientos de la mandíbula y evita el desplazamiento posterior del disco.
2. Ligamento Temporomandibular Medial (LTM Medial): Este ligamento es menos definido y se encuentra en la parte interna de la cápsula articular. Ayuda a limitar los movimientos laterales excesivos de la mandíbula. Actúa como un estabilizador, evitando que la mandíbula se desplace demasiado hacia un lado.
PDF: Anatomía clínica de la articulación temporomandibular (ATM)
3. Ligamento Posterior: Este ligamento también es menos definido y se encuentra en la parte posterior de la cápsula articular. Es crucial para mantener el disco articular en su posición correcta y resistir la traslación posterior excesiva de la mandíbula. Imagina que es como un cinturón de seguridad para el disco.
En resumen, los ligamentos intrínsecos de la ATM son vitales para la función normal de la mandíbula. Proporcionan estabilidad, guían el movimiento y protegen la articulación de lesiones. El daño a estos ligamentos puede provocar dolor, disfunción y otros problemas de la ATM.