
La Lógica de la Investigación Científica de Karl Popper, es fundamentalmente una crítica al inductivismo y una defensa del falsacionismo como método científico. No se trata de probar que una teoría es verdadera, sino de demostrar que puede ser falsa.
Paso 1: El Problema Inicial. La investigación científica comienza con un problema, una contradicción entre la teoría existente y la observación. Por ejemplo, antes de Einstein, la física newtoniana explicaba el movimiento de los objetos, pero ciertas observaciones astronómicas (como la órbita de Mercurio) no encajaban. Este problema motivó una nueva teoría.
Paso 2: Formulación de la Hipótesis. Se propone una hipótesis para resolver el problema. Esta hipótesis debe ser falsable, es decir, debe permitir deducir predicciones que, si se demuestran falsas, refuten la teoría. Siguiendo el ejemplo, Einstein propuso la Teoría de la Relatividad General, que predecía el comportamiento de Mercurio y otros fenómenos.
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Paso 3: Deducción de Consecuencias Observables. De la hipótesis se deducen consecuencias lógicas que pueden ser puestas a prueba. La Teoría de la Relatividad General predecía, por ejemplo, la desviación de la luz de las estrellas al pasar cerca del sol.

Paso 4: Puesta a Prueba y Falsación. Se realizan experimentos u observaciones para verificar si las consecuencias deducidas se cumplen. Si la observación contradice la predicción, la hipótesis se falsa y debe ser revisada o descartada. El experimento de Eddington en 1919, que observó la desviación de la luz estelar durante un eclipse solar, apoyó (no probó) la Teoría de la Relatividad. Si no se hubiera observado la desviación, la teoría habría sido falsada.
Uso Práctico: En medicina, la falsabilidad es crucial al evaluar la eficacia de un nuevo fármaco. Si el fármaco no muestra una mejora significativa en los pacientes en comparación con un placebo (y se controla adecuadamente el estudio), la hipótesis de su eficacia se considera falsada. También es vital en la política científica, pues promueve el debate abierto y la continua revisión de las políticas basadas en evidencia.