
La altura del nivel del mar (ANM) se define como la elevación de la superficie del océano en relación con un punto de referencia, generalmente el nivel medio del mar (NM) durante un período específico. No es una medida estática; varía espacial y temporalmente debido a una multitud de factores.
Uno de los aspectos clave es el aumento global del nivel del mar (AGNM). Este incremento sostenido se atribuye principalmente al calentamiento global, que provoca la expansión térmica del agua oceánica y el derretimiento de los glaciares y las capas de hielo.
Además del AGNM, existen variaciones regionales significativas. Estas se deben a factores como las corrientes oceánicas, los patrones de viento y los cambios en la gravedad causados por la redistribución de la masa terrestre (por ejemplo, el deshielo de Groenlandia). Por ejemplo, algunas áreas experimentan un aumento del nivel del mar más rápido que el promedio global, mientras que otras pueden experimentar un aumento más lento o incluso una ligera disminución.
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Las mareas son fluctuaciones periódicas del nivel del mar causadas por la atracción gravitacional de la Luna y el Sol. Aunque predecibles, es importante distinguirlas del AGNM, que representa una tendencia a largo plazo.
Otro factor relevante es el ajuste isostático glacial (AIG). Después de la última edad de hielo, la Tierra aún se está recuperando del peso de las enormes capas de hielo. Esto provoca que algunas áreas terrestres se eleven y otras se hundan, lo que afecta localmente la ANM.

Consideremos dos ejemplos sencillos. Primero, un aumento de 20 cm en el nivel del mar puede no parecer mucho, pero puede inundar áreas costeras bajas durante las mareas altas y las tormentas, afectando infraestructuras y ecosistemas. Segundo, el derretimiento del hielo de Groenlandia no solo contribuye al AGNM a nivel mundial, sino que también reduce la atracción gravitacional local, provocando que el nivel del mar disminuya relativamente cerca de Groenlandia pero aumente aún más lejos.
La medición precisa de la ANM es crucial para diversas aplicaciones. Desde la planificación urbana costera y la gestión de riesgos de inundaciones hasta la evaluación de los impactos del cambio climático y la navegación marítima, el conocimiento preciso de la ANM es esencial para tomar decisiones informadas y proteger a las comunidades costeras.