
Después de la crucifixión y resurrección de Jesús, él se apareció a sus discípulos en varias ocasiones.
Primer encuentro: María Magdalena
La primera persona a la que Jesús se apareció fue María Magdalena. Ella fue a la tumba y la encontró vacía. Estaba llorando afuera de la tumba. Ella pensó que alguien se había llevado el cuerpo de Jesús.
Un hombre se acercó a ella y le preguntó por qué lloraba. Ella pensó que era el jardinero. Jesús le dijo: "¡María!". Ella lo reconoció de inmediato. Le dijo: "¡Raboni!" (que significa Maestro).
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Jesús le dijo que no lo retuviera, porque aún no había ascendido al Padre. Le dijo que fuera a sus hermanos y les dijera que él había resucitado y que ascendería a su Padre y a su Dios.
Segundo encuentro: Otras mujeres
Mientras las mujeres, incluyendo María Magdalena, iban a contarles a los discípulos las buenas nuevas, Jesús se encontró con ellas. Él las saludó. Ellas se acercaron, abrazaron sus pies y lo adoraron.
Jesús les dijo: "No teman; vayan, avisen a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán". Este evento refuerza la idea de que Jesús resucitado se preocupaba por sus seguidores.

Tercer encuentro: Camino a Emaús
Dos discípulos caminaban hacia Emaús. Estaban tristes y hablaban sobre la muerte de Jesús. Jesús se acercó a ellos y caminó con ellos.
Ellos no lo reconocieron. Jesús les preguntó de qué hablaban. Ellos le contaron sobre Jesús y cómo había sido crucificado. También le contaron sobre los rumores de que había resucitado.
Jesús les explicó las Escrituras, mostrando cómo todo apuntaba a él. Cuando llegaron a Emaús, lo invitaron a quedarse a cenar. Mientras comían, Jesús tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. En ese momento, sus ojos fueron abiertos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.

Cuarto encuentro: Los Diez Discípulos
Más tarde ese mismo día, los once discípulos (menos Tomás) estaban reunidos a puerta cerrada, temiendo a los judíos. Jesús apareció en medio de ellos. Él les dijo: "¡Paz a vosotros!"
Los discípulos estaban asustados y pensaron que veían un espíritu. Jesús les mostró sus manos y sus pies, y les dijo que lo tocaran. Les dijo: "Un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo."
Para probar que era real, les pidió algo de comer. Le dieron un pedazo de pescado asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Jesús luego abrió su entendimiento para que comprendieran las Escrituras.

Quinto encuentro: Tomás
Tomás no estaba presente cuando Jesús se apareció a los otros discípulos. Los otros discípulos le dijeron: "¡Hemos visto al Señor!". Tomás dijo: "Si no veo en sus manos la señal de los clavos, y meto el dedo en el lugar de los clavos, y meto la mano en su costado, no creeré."
Ocho días después, los discípulos estaban nuevamente reunidos, y Tomás estaba con ellos. Jesús apareció nuevamente en medio de ellos y dijo: "¡Paz a vosotros!". Luego le dijo a Tomás: "Extiende tu dedo aquí y mira mis manos; extiende tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente."
Tomás respondió: "¡Señor mío y Dios mío!". Jesús le dijo: "Porque me has visto, has creído; bienaventurados los que no vieron, y sin embargo creyeron."

Sexto encuentro: El mar de Tiberias
Jesús se apareció a sus discípulos junto al mar de Tiberias. Algunos de los discípulos estaban pescando, pero no habían pescado nada. Jesús les dijo que echaran la red al lado derecho de la barca. Cuando lo hicieron, capturaron una gran cantidad de peces.
Juan reconoció a Jesús y le dijo a Pedro: "¡Es el Señor!". Pedro se echó al agua y nadó hasta la orilla. Cuando los otros discípulos llegaron a la orilla, encontraron un fuego encendido y pescado sobre las brasas.
Jesús los invitó a desayunar. Después del desayuno, Jesús habló con Pedro y le preguntó tres veces si lo amaba. Después de cada afirmación de amor, Jesús le encargó a Pedro que alimentara a sus ovejas.
Estos son solo algunos de los encuentros que Jesús tuvo con sus discípulos después de su resurrección. Estas apariciones fortalecieron su fe y les prepararon para difundir el evangelio.