
La identidad corporativa es la representación visual y verbal de una marca. Es la personalidad que proyecta al mundo, abarcando desde el logo hasta el tono de voz.
El proceso para crear una identidad corporativa sólida, desde el brief hasta la solución final, se puede resumir en los siguientes pasos:
- Briefing: El punto de partida es un documento (el brief) que detalla la empresa, su misión, valores, público objetivo, competencia y objetivos de la identidad. Ejemplo: Un brief para una cafetería podría incluir "crear una identidad amigable y moderna que atraiga a estudiantes y jóvenes profesionales".
- Investigación y Análisis: Investigar a la competencia, tendencias del mercado y preferencias del público objetivo. Ejemplo: Analizar los logos de otras cafeterías en la zona para identificar tendencias y evitar similitudes.
- Conceptualización: Desarrollar ideas y conceptos basados en la información recopilada. Ejemplo: Generar ideas para el logo, colores, tipografías y mensajes clave basados en el brief y la investigación.
- Diseño: Traducir los conceptos en elementos visuales concretos. Ejemplo: Crear bocetos del logo, elegir la paleta de colores y seleccionar las tipografías.
- Presentación y Retroalimentación: Presentar las propuestas al cliente y obtener su opinión. Ejemplo: Mostrar varios diseños del logo y solicitar feedback sobre cada uno.
- Refinamiento: Ajustar el diseño basándose en la retroalimentación. Ejemplo: Modificar el color del logo a petición del cliente.
- Manual de Identidad Corporativa: Documentar las reglas de uso de la identidad visual, incluyendo el logo, colores, tipografías y aplicaciones. Ejemplo: El manual especificaría las versiones del logo, los tamaños mínimos, los colores Pantone y las tipografías a utilizar en diferentes soportes.
La identidad corporativa es crucial porque: 1) Fortalece el reconocimiento de la marca, facilitando que los clientes la identifiquen. 2) Comunica los valores de la empresa, generando confianza y lealtad en el público objetivo.