
Hágase En Mí Según Tu Palabra es una frase poderosa, central a la fe cristiana, que significa literalmente "Hágase en mí según tu palabra" en español. Es una expresión de total sumisión y confianza en la voluntad de Dios.
Esta frase se originó en la Anunciación, el momento crucial en que el ángel Gabriel le anuncia a María que concebirá y dará a luz a Jesús. Lucas 1:38 registra las palabras de María: "He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra."
Vamos a desglosar esta frase paso a paso:
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- "Hágase": Este verbo implica una acción, un cambio, una transformación. No es una petición pasiva, sino una aceptación activa de que algo va a suceder. Implica permitir que la voluntad de Dios se manifieste en la propia vida.
- "En Mí": Se refiere a la persona que pronuncia la frase. En el contexto bíblico, es María, pero para nosotros significa dentro de nuestra propia vida, en nuestros pensamientos, acciones y decisiones.
- "Según Tu Palabra": Esta es la clave de todo. Significa que la base de esa acción o transformación es la Palabra de Dios, sus promesas, sus mandamientos, su voluntad revelada.
En resumen, Hágase En Mí Según Tu Palabra implica:

- Aceptación de la voluntad divina: Reconocer que Dios tiene un plan y confiar en él, aunque no lo entendamos completamente.
- Entrega personal: Ofrecer nuestra vida a Dios para que la moldee y la use según sus propósitos.
- Fe en la Palabra de Dios: Creer que lo que Dios promete, lo cumplirá.
Por ejemplo, si enfrentamos una dificultad, decir "Hágase en mí según tu palabra" significa confiar en que Dios nos dará la fuerza y la sabiduría para superarla, basándonos en sus promesas de protección y provisión. Si sentimos un llamado a servir a los demás, significa estar dispuesto a responder a ese llamado, confiando en que Dios nos capacitará. La oración "Hágase en mí según tu palabra" es una oración de fe, que reconoce la soberanía de Dios y nuestro deseo de alinearnos con su voluntad.
Esta frase no implica que no debemos pedir o desear cosas; más bien, nos invita a someter nuestros deseos a la voluntad de Dios y a confiar en que Él sabe lo que es mejor para nosotros. Es una invitación a una vida de obediencia y confianza plena en el amor y la sabiduría de Dios.