
Las doctrinas económicas son ideas sobre cómo funciona la economía y cómo se debe organizar. Piensa en ellas como recetas para hacer que un país sea más rico y próspero. No son leyes fijas, sino opiniones y teorías que han cambiado con el tiempo.
Cada doctrina económica responde a preguntas clave: ¿Quién debe controlar los recursos? ¿Cómo se deben producir los bienes? ¿Cómo se deben distribuir? Las respuestas a estas preguntas definen la forma en que una sociedad organiza su economía.
Mercantilismo (Siglos XVI-XVIII)
El mercantilismo creía que la riqueza de una nación se basaba en la cantidad de oro y plata que poseía. Para conseguir más, un país debía exportar (vender productos a otros países) más de lo que importaba (comprar productos de otros países).
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Imagina una familia que solo vende sus productos pero casi no compra nada. Así es como el mercantilismo veía el comercio internacional. El gobierno controlaba la economía, establecía aranceles (impuestos) a las importaciones y fomentaba la producción nacional.
Fisiocracia (Siglo XVIII)
La fisiocracia, originaria de Francia, pensaba que la agricultura era la única fuente real de riqueza. Creían que la tierra era la que producía valor, y que la industria y el comercio solo transformaban ese valor.

Para los fisiócratas, el gobierno no debía intervenir mucho en la economía ("laissez-faire, laissez passer"). Dejaban que la agricultura floreciera libremente, sin impuestos ni regulaciones excesivas.
Economía Clásica (Siglos XVIII-XIX)
La economía clásica, con Adam Smith como figura principal, defendía el libre mercado. Smith, en su libro "La riqueza de las naciones", argumentaba que la competencia y la búsqueda del propio interés beneficiaban a toda la sociedad.

Piensa en una panadería que quiere ganar clientes. Para lograrlo, ofrece pan de mejor calidad y a un precio más bajo que la competencia. Así, la competencia beneficia a los consumidores. Los clásicos creían en la división del trabajo, la especialización y la mínima intervención del gobierno.
Marxismo (Siglo XIX)
El marxismo, desarrollado por Karl Marx, analizaba la economía desde una perspectiva de clase social. Marx creía que el capitalismo, basado en la propiedad privada de los medios de producción, inevitablemente llevaría a la explotación de los trabajadores por parte de los dueños del capital.
Según Marx, los trabajadores (el proletariado) crearían una revolución para tomar el control de los medios de producción y establecer una sociedad comunista, sin clases sociales.

Economía Neoclásica (Finales Siglo XIX - Actualidad)
La economía neoclásica se centra en el comportamiento individual y en cómo las personas toman decisiones racionales para maximizar su utilidad. Utiliza modelos matemáticos para analizar la oferta y la demanda, los precios y la asignación de recursos.
Esta escuela de pensamiento da gran importancia a los mercados y a la eficiencia. Asume que los individuos actúan de manera racional y que los mercados tienden al equilibrio.

Keynesianismo (Siglo XX)
El keynesianismo, de John Maynard Keynes, surgió durante la Gran Depresión. Keynes argumentaba que el gobierno debía intervenir en la economía para estabilizarla, especialmente en tiempos de recesión.
Si la gente no gasta, el gobierno puede gastar para estimular la demanda y crear empleos. Keynes defendía políticas fiscales (impuestos y gasto público) y monetarias (control de la cantidad de dinero) para regular la economía.
Estas son solo algunas de las principales doctrinas económicas. Cada una ofrece una perspectiva diferente sobre cómo funciona la economía y cómo se debe gestionar. Comprenderlas nos ayuda a entender mejor las políticas económicas que se implementan en el mundo.