
El Evangelio del 22 de agosto de 2021 corresponde a la lectura bíblica asignada para ese día en el calendario litúrgico de la Iglesia Católica. En esencia, es un extracto de uno de los cuatro Evangelios del Nuevo Testamento: Mateo, Marcos, Lucas o Juan.
Entendamos la estructura. Cada día, la Iglesia propone lecturas específicas. Estas lecturas provienen del Antiguo Testamento, los Salmos, las Epístolas (cartas) y, el componente central, el Evangelio. El Evangelio es considerado la Buena Nueva, el mensaje de Jesús.
Para el 22 de agosto de 2021, el Evangelio según San Juan 6, 60-69 fue proclamado. Esto significa que el pasaje a meditar se encuentra en el capítulo 6, versículos 60 al 69, del Evangelio de Juan.
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¿De qué trata este Evangelio?
Este pasaje del Evangelio de Juan narra una conversación difícil. Jesús acaba de dar un discurso sobre la necesidad de "comer su carne y beber su sangre" para tener vida eterna. Esta afirmación escandaliza a muchos de sus seguidores.
Muchos discípulos se sienten ofendidos. Piensan: “¡Qué duro es este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?”. La dificultad de entender las palabras de Jesús lleva a que muchos lo abandonen.

Jesús, percibiendo la murmuración, les pregunta si esto les escandaliza. Les recuerda que su verdadero origen es divino y que sus palabras son espíritu y vida. Pero él sabe que algunos no creen.
El momento crucial llega cuando Jesús se dirige a los Doce Apóstoles y les pregunta: "¿También vosotros queréis marcharos?".

Simón Pedro responde con una declaración de fe profunda: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios". Esta profesión de fe de Pedro es central en este Evangelio.
¿Cuál es la enseñanza principal?
El Evangelio del 22 de agosto de 2021 nos invita a reflexionar sobre la fe y la perseverancia en la fe. A veces, las enseñanzas de Jesús pueden ser difíciles de comprender o aceptar. Requieren un acto de fe, una confianza en que, aunque no lo entendamos todo, Jesús tiene las palabras de vida eterna.

La reacción de los discípulos que se marchan nos muestra la importancia de la libre elección. Creer es una decisión personal. La respuesta de Pedro, por otro lado, nos enseña que, a pesar de las dudas y dificultades, la fe puede llevarnos a reconocer a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios.
En resumen, este Evangelio nos desafía a preguntarnos: ¿Creemos realmente en Jesús, incluso cuando sus palabras nos resultan difíciles? ¿Estamos dispuestos a permanecer con él, como Pedro, o nos dejaremos llevar por la duda y la incomprensión?