
El Evangelio del 18 de Abril de 2021 se encuentra en el libro de Lucas, capítulo 24, versículos del 36 al 49. Imaginemos una escena, como una pintura, donde el color principal es la sorpresa. Los discípulos, con el corazón aún tembloroso por las noticias de la resurrección, están reunidos.
De repente, ¡Jesús aparece en medio de ellos! Como un rayo de sol que irrumpe en una habitación oscura, su presencia es inesperada y transforma todo. Piensen en la incredulidad en sus rostros, como si vieran un fantasma. Es como intentar atrapar una mariposa: intentan comprender, pero la realidad es demasiado asombrosa.
¿Por qué dudaban?
Jesús comprende su confusión. Es como cuando intentas recordar un sueño vívido: las imágenes son intensas, pero difíciles de asir. Él sabe que necesitan pruebas, algo tangible que pueda disipar sus temores. Piensen en ello como si necesitaran un mapa para navegar por un territorio desconocido: la resurrección es un concepto nuevo y revolucionario.
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Jesús les muestra sus manos y sus pies. Él dice: "Soy yo mismo". Es como mostrar una cicatriz que cuenta una historia: una prueba irrefutable de su identidad. Les pide algo de comer. Él come un trozo de pescado asado. Imaginen el sonido suave mientras mastica. La comida compartida sirve como una confirmación de su realidad física. No es un espíritu, sino el Jesús que conocían y amaban.
Las Escrituras se cumplen
Luego, Jesús abre sus mentes para que entiendan las Escrituras. Es como si les entregara las gafas correctas para poder ver claramente. Él les recuerda que todo lo que estaba escrito sobre él en la Ley de Moisés, los Profetas y los Salmos debía cumplirse. Piensen en las Escrituras como un rompecabezas gigante: Jesús les muestra cómo cada pieza encaja para revelar la imagen completa.

Él les explica que el Cristo debía sufrir, morir y resucitar al tercer día. Esto es como la semilla que muere para dar fruto: un proceso doloroso, pero necesario para la vida. También les dice que en su nombre se predicará el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén. Visualicen esto como una onda que se expande en un lago tranquilo: el mensaje de salvación se extiende desde un punto central hasta alcanzar a todos.
Testigos de la verdad
Jesús les declara: "Ustedes son testigos de estas cosas". Es como si les entregara una antorcha encendida para que la llevaran y la compartieran con el mundo. Su misión es contar a otros lo que han visto y oído. Él les promete enviarles al Espíritu Santo, el poder del Padre, para que los capacite para esta tarea. Imaginen al Espíritu Santo como el viento que impulsa las velas de un barco: les dará la fuerza y la dirección necesarias para navegar por las tormentas y cumplir su misión.

Este pasaje nos invita a reflexionar sobre nuestra propia fe. ¿Creemos realmente en la resurrección de Jesús? ¿Estamos dispuestos a ser testigos de su amor y gracia en el mundo? El Evangelio del 18 de Abril de 2021 es un llamado a la acción, una invitación a experimentar la alegría transformadora de la resurrección y a compartir esa alegría con los demás.
Recuerden, la fe no es solo creer, sino también actuar en base a esa creencia. Como los discípulos que recibieron el Espíritu Santo, estamos llamados a ser agentes de cambio en el mundo, llevando esperanza y sanación a quienes nos rodean. La resurrección de Jesús no es solo un evento histórico, sino una realidad viva que nos transforma y nos da la fuerza para amar y servir a los demás.