
Un super sólido es un estado exótico de la materia que presenta propiedades tanto de un sólido (estructura cristalina rígida) como de un superfluido (flujo sin viscosidad). En esencia, es un sólido capaz de fluir sin fricción.
Para entender esto, dividamos el concepto:
- Sólido: Un sólido tiene una estructura cristalina, donde los átomos están ordenados en un patrón repetitivo. Ejemplo: Un cubo de hielo mantiene su forma porque las moléculas de agua están fijas en una red cristalina.
- Superfluido: Un superfluido fluye sin viscosidad, es decir, sin resistencia. Ejemplo: El helio líquido a temperaturas cercanas al cero absoluto puede subir por las paredes de un recipiente.
La clave del super sólido radica en la coexistencia de estas propiedades contradictorias. Esto ocurre debido a la condensación de Bose-Einstein, donde una gran fracción de los bosones (partículas con espín entero) ocupa el estado cuántico de energía más bajo. En un sólido convencional, los átomos están localizados. En un super sólido, algunos átomos pueden estar deslocalizados y moverse libremente a través de la red cristalina gracias a esta condensación.
Must Read
Imaginemos una red de átomos conectados por resortes. Normalmente, si intentas mover un átomo, los resortes crearán resistencia. En un super sólido, algunos átomos son "superfluídos" y pueden moverse a través de la red sin encontrar esa resistencia.

Actualmente, los super sólidos son difíciles de crear y mantener. Se han observado en el helio-4 sólido a temperaturas extremadamente bajas y bajo condiciones de presión específicas. La confirmación definitiva y la comprensión completa aún son áreas de investigación activa.
Una aplicación práctica potencial de los super sólidos podría ser en la creación de giroscopios extremadamente sensibles. Debido a su flujo sin fricción, un super sólido en rotación podría mantener su momento angular durante mucho tiempo, permitiendo mediciones precisas de rotación. También podrían tener aplicaciones en la computación cuántica.