
Entender en qué siglo se ubican diferentes hechos históricos es fundamental para construir una línea de tiempo mental y comprender la secuencia de eventos. En esencia, determinar el siglo de un evento histórico implica identificar el período de 100 años al que pertenece. Un siglo es, por definición, un periodo de cien años.
La clave para determinar el siglo es observar las centenas del año. Si un evento ocurrió en el año 45 a.C., debemos recordar que estamos en el siglo I a.C. (Primer siglo antes de Cristo). Observa que no existe el siglo 0. Los siglos antes de Cristo van disminuyendo en número a medida que se acercan al nacimiento de Cristo.
Para los años después de Cristo (d.C.), la regla general es la siguiente: Si el año termina en 00, ese es el fin del siglo. Por ejemplo, el año 1500 pertenece al siglo XV. Si el año no termina en 00, sumamos 1 a las centenas para obtener el siglo. Por ejemplo, el año 1789 (Revolución Francesa) pertenece al siglo XVIII (17 + 1 = 18). El año 1945 (fin de la Segunda Guerra Mundial) pertenece al siglo XX (19 + 1 = 20).
Must Read
Algunos ejemplos adicionales: la invención de la imprenta (alrededor de 1440) pertenece al siglo XV. El descubrimiento de América (1492) también al siglo XV. La llegada del hombre a la luna (1969) pertenece al siglo XX.
¿Por qué es útil saber esto? Te ayuda a situar los hechos en su contexto. Si estás leyendo sobre la Ilustración, saber que ocurrió en el siglo XVIII te indica que fue posterior al Renacimiento (siglos XIV-XVI) y anterior a la Revolución Industrial (siglos XVIII-XIX). Al comprender la ubicación temporal de los eventos, puedes comprender mejor las causas y consecuencias de los procesos históricos. Puedes usar esta habilidad para organizar tus apuntes de historia, entender mejor los documentales históricos y tener conversaciones más informadas sobre el pasado.