
El Sol Azteca, también conocido como la Piedra del Sol, es un monolito esculpido durante la época prehispánica que representa la cosmología y el calendario mexica (azteca). No es un calendario en el sentido occidental, sino una representación simbólica del tiempo, la creación y la destrucción de los universos.
En el centro del Sol Azteca se encuentra el rostro de Tonatiuh, el dios del sol, sediento de sangre humana. Su lengua representa el cuchillo de sacrificio, símbolo de la necesidad de ofrendas para mantener el equilibrio cósmico.
Rodeando a Tonatiuh, se encuentran los cuatro soles o eras que precedieron a la nuestra. Estos son: Nahui-Ocelotl (Sol de Jaguar), Nahui-Ehecatl (Sol de Viento), Nahui-Quiahuitl (Sol de Lluvia) y Nahui-Atl (Sol de Agua). Cada era terminó con una catástrofe, reflejando la visión cíclica del tiempo de los mexicas.
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Entre los soles, aparecen las fechas de nacimiento y muerte de Tonatiuh, así como otros símbolos importantes relacionados con los 20 días del mes mexica. Estos glifos representan aspectos de la vida cotidiana, la naturaleza y las deidades.

Más allá de los soles, se encuentran representaciones de los signos de los días y los señores de la noche. Estos elementos estaban intrínsecamente ligados a la adivinación y la interpretación del destino.
En el borde del monolito, se observan dos serpientes de fuego, Xiuhcóatl, que representan el cielo y el inframundo. Sus rostros se enfrentan, simbolizando la dualidad inherente al universo mexica.

Un ejemplo sencillo de la interpretación del Sol Azteca es la identificación de los cuatro soles pasados. El Nahui-Ocelotl, por ejemplo, representa una era que terminó con la destrucción por jaguares. Otro ejemplo es la presencia de Tonatiuh en el centro, recordando la importancia del sacrificio para el funcionamiento del mundo.
En la actualidad, el Sol Azteca es un símbolo nacional mexicano. Se encuentra en el Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México y su imagen se utiliza ampliamente en arte, cultura y productos comerciales, recordándonos la rica herencia prehispánica de México.