
Había una vez, un pequeño ratón llamado Ratoncito. Él amaba el queso más que cualquier otra cosa. Una noche, miró al cielo.
Vio la Luna. Pensó que era un gran queso. Él quería comerse la Luna de Queso.
El Plan de Ratón
Primero, Ratoncito decidió que necesitaba una escalera. Él buscó por toda su casa. Encontró unas cajas viejas.
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Puso una caja encima de la otra. La escalera era muy alta. Pero aún no llegaba a la Luna.
Luego, Ratoncito usó libros. Los libros eran más delgados que las cajas. La escalera se tambaleaba un poco.
Más Intentos
Ratoncito también probó con cojines. Eran suaves y esponjosos. Pero se hundían con su peso.
Intentó usar carretes de hilo. Los carretes eran pequeños y redondos. La escalera era muy inestable.

Después, Ratoncito intentó usar globos. Pensó que los globos lo elevarían. Pero los globos no eran lo suficientemente fuertes.
El Problema
Ratoncito se dio cuenta de algo. No importa qué tan alta hiciera la escalera. Nunca llegaría a la Luna.
La Luna estaba muy, muy lejos. Era mucho más lejos de lo que pensaba. Él se sintió triste.
Él entendió que no podía alcanzar la Luna de Queso con una escalera normal. Necesitaría algo más.

Una Nueva Idea
Ratoncito se sentó a pensar. ¿Cómo podía llegar a la Luna? Necesitaba una idea mejor.
Recordó algo. Una vez vio un cohete en un libro. Tal vez, podría construir un cohete.
Él podría usar una botella vieja. Y algunos fuegos artificiales. ¡Sería un cohete de queso fantástico!
Construyendo el Cohete
Ratoncito comenzó a trabajar. Encontró una botella de refresco vacía. La limpió cuidadosamente.

Pegó los fuegos artificiales a la botella. Asegurándose de que estuvieran bien sujetos. Esto sería peligroso.
Pintó la botella con colores brillantes. Dibujó estrellas y queso por todas partes. Su cohete de queso estaba tomando forma.
El Lanzamiento
Ratoncito llevó su cohete afuera. Lo colocó en el jardín. Estaba emocionado y nervioso.
Encendió los fuegos artificiales. El cohete hizo mucho ruido. ¡Despegó hacia el cielo!

Pero el cohete no llegó muy lejos. Apenas se elevó unos metros. Luego cayó al suelo.
La Realidad
Ratoncito estaba decepcionado. Su cohete no funcionó. No podría alcanzar la Luna de Queso.
Él aprendió algo importante. Algunas cosas son imposibles. Pero eso no significa que deba dejar de soñar.
Él decide ir a la tienda. Ratoncito compra un trozo grande de queso. Y lo disfruta bajo la luz de la Luna. Él está contento.