
El guion de Robert McKee, popularizado a través de su seminario y su libro "Story", es un enfoque comprehensivo y riguroso para la narrativa cinematográfica. No es una fórmula, sino un conjunto de principios y técnicas diseñados para ayudar a los guionistas a crear historias originales y resonantes.
Un aspecto clave es la idea de la estructura. McKee postula que una buena historia no es una mera secuencia de eventos, sino un organismo con un principio, un desarrollo y un final definidos. Identifica diferentes tipos de estructuras, como el minisistema, el acto y la escena, que se interconectan para construir el arco narrativo general.
Otro pilar fundamental es el concepto de conflicto. McKee argumenta que el conflicto es la fuerza motriz de la historia. Los personajes deben enfrentarse a obstáculos internos y externos que pongan a prueba sus valores y creencias. La resolución de este conflicto, o la falta de ella, es lo que da sentido a la narrativa.
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La motivación del personaje es crucial. McKee enfatiza la importancia de entender las razones profundas que impulsan las acciones de los personajes. Un personaje bien motivado es creíble y permite que la audiencia se identifique con él, incluso si sus acciones son moralmente cuestionables.
El valor, en el contexto de McKee, no se refiere a la moralidad, sino al cambio. Cada escena y cada acto deben representar una transformación en la vida del personaje principal, revelando una nueva faceta de su personalidad o su mundo. Este cambio es lo que mantiene a la audiencia enganchada.

Un ejemplo simplificado: En una historia de amor, el personaje podría comenzar siendo solitario (valor inicial) y terminar enamorado (valor final) después de superar diversos conflictos. Otro ejemplo: En una película de acción, el personaje puede empezar siendo indefenso y terminar siendo poderoso tras un entrenamiento y enfrentamiento con el villano.
La técnica de "storytelling" de McKee se aplica ampliamente en la industria del cine y la televisión. Desde grandes producciones de Hollywood hasta proyectos independientes, sus principios ayudan a los guionistas a estructurar sus historias, crear personajes complejos y escribir diálogos impactantes. Su enfoque también se utiliza en otros campos, como la publicidad y la oratoria, donde la narrativa persuasiva es esencial.