
En el mundo de los negocios, tener una dirección clara es crucial. Esa dirección se define a través de los objetivos. Estos objetivos guían las acciones de una empresa y permiten medir su éxito.
En esencia, existen dos tipos principales de objetivos: generales y específicos. Entender la diferencia entre ambos es fundamental para la planificación estratégica de cualquier empresa comercial.
¿Qué son los Objetivos Generales?
Los objetivos generales son declaraciones amplias y a largo plazo que describen el resultado final deseado por la empresa. Representan la visión global de la organización y suelen ser cualitativos. Piensa en ellos como la estrella polar que guía a la empresa.
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Un objetivo general podría ser "Ser la empresa líder en el mercado nacional de productos orgánicos." Este objetivo es ambicioso, pero no proporciona detalles concretos sobre cómo alcanzarlo. Simplemente establece la aspiración principal.
Ejemplos de Objetivos Generales
Aquí hay algunos ejemplos de objetivos generales para una empresa comercial:

- Aumentar la rentabilidad de la empresa a largo plazo.
- Mejorar la imagen de marca y la reputación de la empresa.
- Expandir la cuota de mercado en el sector de alimentos saludables.
- Lograr la satisfacción total del cliente.
- Convertirse en un empleador de referencia en la industria.
Observa que estos objetivos son amplios y no cuantificables. Necesitan ser desglosados en objetivos más específicos para ser realmente útiles.
¿Qué son los Objetivos Específicos?
Los objetivos específicos son declaraciones concretas, medibles, alcanzables, relevantes y con plazos definidos (SMART, por sus siglas en inglés). Son los pasos concretos que la empresa debe dar para alcanzar sus objetivos generales. Son mucho más detallados y prácticos.

Volviendo al ejemplo anterior, si el objetivo general es "Ser la empresa líder en el mercado nacional de productos orgánicos", un objetivo específico podría ser "Aumentar las ventas de productos orgánicos en un 20% durante el próximo año fiscal." Este objetivo es cuantificable (20%), tiene un plazo definido (próximo año fiscal) y es específico (aumento de ventas de productos orgánicos).
Ejemplos de Objetivos Específicos
Considerando los ejemplos de objetivos generales anteriores, aquí hay algunos ejemplos de objetivos específicos correspondientes:

- Objetivo General: Aumentar la rentabilidad de la empresa a largo plazo. Objetivo Específico: Reducir los costos de producción en un 15% en los próximos seis meses.
- Objetivo General: Mejorar la imagen de marca y la reputación de la empresa. Objetivo Específico: Aumentar el número de menciones positivas en redes sociales en un 30% durante el próximo trimestre.
- Objetivo General: Expandir la cuota de mercado en el sector de alimentos saludables. Objetivo Específico: Lanzar tres nuevos productos saludables al mercado en los próximos 12 meses.
- Objetivo General: Lograr la satisfacción total del cliente. Objetivo Específico: Reducir el tiempo de respuesta a las consultas de los clientes a menos de 24 horas en un plazo de dos meses.
- Objetivo General: Convertirse en un empleador de referencia en la industria. Objetivo Específico: Aumentar la tasa de retención de empleados en un 10% durante el próximo año.
La clave está en que los objetivos específicos sean SMART. Esto asegura que sean realistas y que se pueda medir el progreso hacia su consecución.
La Relación entre Objetivos Generales y Específicos
Los objetivos generales y específicos no son independientes. Están intrínsecamente ligados. Los objetivos específicos son los peldaños que permiten alcanzar los objetivos generales. Sin objetivos específicos, los objetivos generales se quedan en meras aspiraciones.

Una buena práctica es comenzar definiendo los objetivos generales y luego desglosarlos en objetivos específicos. De esta manera, se asegura que todas las acciones de la empresa estén alineadas con su visión a largo plazo.
Aplicación Práctica
Imagina una empresa que vende ropa deportiva. Su objetivo general podría ser "Ser la marca de ropa deportiva preferida por los corredores en la ciudad". Para lograrlo, podrían establecer objetivos específicos como: "Patrocinar 5 carreras locales en el próximo año", "Abrir una tienda física en la zona con mayor afluencia de corredores", y "Aumentar el número de seguidores en Instagram en un 50% interactuando con la comunidad de corredores".
En resumen, los objetivos generales marcan el rumbo, mientras que los objetivos específicos proporcionan la hoja de ruta para llegar al destino deseado. Ambos son esenciales para el éxito de cualquier empresa comercial.