
La Economía del Siglo XV en Europa se caracterizó por una transición gradual del sistema feudal medieval a un sistema proto-capitalista, impulsada por el renacimiento del comercio, la expansión geográfica y el desarrollo de nuevas tecnologías. Ya no era la simple economía agraria de subsistencia de siglos anteriores.
Uno de los aspectos clave fue el resurgimiento del comercio. Las ciudades italianas, como Venecia y Génova, dominaban las rutas comerciales con Oriente, importando especias, seda y otros bienes de lujo. El comercio interno también se intensificó, con ferias y mercados que conectaban diferentes regiones.
El crecimiento demográfico, tras la devastación de la Peste Negra, proporcionó más mano de obra y, por ende, incrementó la producción agrícola. Esto, a su vez, liberó a personas para dedicarse a otras actividades, como la artesanía y el comercio.
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La expansión geográfica, con el inicio de los viajes de exploración, abrió nuevas rutas comerciales y el acceso a nuevos recursos. El descubrimiento de América, aunque tuvo un impacto más significativo en los siglos siguientes, ya comenzó a vislumbrarse al final del siglo XV, sentando las bases para una economía global.

El desarrollo tecnológico, particularmente en la navegación (carabela, astrolabio) y la imprenta, facilitó el comercio a larga distancia y la difusión del conocimiento, impulsando la innovación y la productividad.
Un ejemplo del cambio económico es el auge de la industria textil en Flandes. La producción de paños de lana de alta calidad para la exportación generó riqueza y empleo, transformando la región en un centro económico importante. Otro ejemplo es el desarrollo de la banca, con familias como los Medici en Florencia que financiaban el comercio y la producción, contribuyendo al crecimiento económico.

La acumulación de capital, a través del comercio y la producción, permitió a algunos individuos y familias amasar grandes fortunas. Este capital se reinvertía en nuevas empresas, impulsando aún más el crecimiento económico. Se observa una primera forma de capitalismo mercantil.
En términos de aplicación actual, el estudio de la economía del siglo XV nos ayuda a comprender las raíces del sistema económico moderno y cómo la innovación, el comercio y la acumulación de capital han sido motores clave del crecimiento económico a lo largo de la historia.