
El Desarrollo Organizacional (DO) es un proceso planificado de cambio en una organización, buscando mejorar su eficacia y bienestar de sus empleados. Pero, ¿qué disciplinas lo sustentan?
Psicología Industrial y Organizacional: Fundamental para entender el comportamiento humano en el trabajo. Ejemplo: Analizar la satisfacción laboral y su impacto en la productividad, aplicando encuestas y entrevistas.
Sociología: Aporta conocimientos sobre las dinámicas grupales, la cultura organizacional y las relaciones de poder. Ejemplo: Estudiar cómo la cultura de una empresa afecta la comunicación interna y la colaboración entre equipos.
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Administración de Empresas: Proporciona las herramientas de gestión necesarias para implementar y evaluar los cambios organizacionales. Ejemplo: Utilizar el Balanced Scorecard para medir el progreso de un programa de DO en áreas como finanzas, clientes, procesos internos y aprendizaje.

Teoría de Sistemas: Permite entender la organización como un conjunto interrelacionado de partes, donde un cambio en una afecta a las demás. Ejemplo: Al implementar un nuevo software, analizar cómo impacta en los distintos departamentos y en el flujo de trabajo general.
Comunicación: Es crucial para la implementación exitosa del DO, facilitando la transparencia y el involucramiento de los empleados. Ejemplo: Desarrollar una estrategia de comunicación para informar a los empleados sobre los objetivos y beneficios de un cambio organizacional.

En resumen, el DO se nutre de diversas disciplinas. No es un campo aislado. La integración de estos conocimientos permite un abordaje más completo y efectivo de los desafíos organizacionales.
Usos prácticos: El DO ayuda a las empresas a mejorar la eficiencia de sus procesos (reduciendo costes y tiempos) y a crear un clima laboral más positivo (aumentando la retención de talento).