
Parasitos, o Parasite en inglés, es una película surcoreana que, en su definición más básica, trata sobre la desigualdad social y la lucha de clases.
La historia gira en torno a dos familias: los Kim, que viven en un sótano miserable y luchan por sobrevivir, y los Park, una familia rica que vive en una casa lujosa y aparentemente tiene una vida perfecta. La película muestra cómo los Kim, uno por uno, se infiltran en la casa de los Park, consiguiendo trabajos como tutor, chofer, ama de llaves y terapeuta de arte. Cada miembro de la familia Kim "parasita" a la familia Park.
Un punto crucial es que los Kim inicialmente se presentan como personas competentes y profesionales, pero su motivación principal es escapar de la pobreza y mejorar su situación social, incluso a costa de engañar a los Park. Un ejemplo claro es cuando el hijo, Ki-woo, se hace pasar por un estudiante universitario para darle clases particulares a la hija de los Park.
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La película también explora temas como la envidia de clase y el resentimiento. La diferencia en la calidad de vida y las oportunidades entre las dos familias es abismal y genera tensión constante. La película no pinta ni a los ricos como completamente malvados ni a los pobres como completamente inocentes; muestra la complejidad de la condición humana.
¿Cómo podemos aplicar esto a nuestra vida? Parasitos nos invita a reflexionar sobre nuestras propias percepciones y prejuicios sobre la clase social. Podemos preguntarnos: ¿Cómo juzgamos a las personas en función de su riqueza o pobreza? ¿Qué privilegios tenemos y cómo los utilizamos? ¿Cómo podemos contribuir a reducir la desigualdad en nuestra sociedad? La película es un espejo que nos obliga a ver las dinámicas de poder y la necesidad de construir un mundo más justo.