
Había una vez una oveja que pastaba sola en un campo.
Un día, un lobo hambriento la vio desde lejos.
El Plan del Lobo
El lobo quería comerse a la oveja, pero era astuto. No quería simplemente atacarla. Decidió usar un truco.
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Primero, el lobo se acercó a la oveja con una sonrisa falsa. La saludó amablemente. "¡Buenos días, amable oveja!", dijo el lobo.
La oveja, aunque algo desconfiada, respondió el saludo. "¿Buenos días, señor lobo?", contestó tímidamente.
La Conversación Engañosa
El lobo continuó la conversación. "Qué bello día, ¿verdad?", preguntó el lobo. "La hierba se ve tan verde y jugosa."

La oveja asintió. "Sí, es un día hermoso", dijo. "Y la hierba está deliciosa."
El lobo, viendo una oportunidad, dijo: "Sabes, oveja, he notado que tu lana está un poco sucia. Conozco un lugar con un arroyo de agua cristalina. Podrías lavarla y quedarías aún más hermosa."
La Trampa del Arroyo
La oveja, preocupada por su apariencia, se sintió tentada. "¿De verdad?", preguntó la oveja. "¿Me llevarías a ese arroyo?"

El lobo, feliz de que su plan estuviera funcionando, respondió rápidamente. "¡Por supuesto! Sería un placer. Está un poco lejos, pero vale la pena."
La oveja, confiando en las palabras del lobo, lo siguió. Caminaron por un rato hasta llegar a un arroyo profundo y rocoso.
El Ataque Fallido
Cuando llegaron al arroyo, el lobo reveló sus verdaderas intenciones. "¡Ahora, oveja, serás mi cena!", gritó el lobo mostrando sus afilados dientes.
La oveja, asustada, pensó rápidamente. Sabía que no podía escapar corriendo. El arroyo era profundo y ella era pequeña.

Con valentía, la oveja dijo: "Espera, señor lobo. Antes de que me comas, ¿podrías hacerme un último favor? Me gustaría rezar una última oración."
La Inteligencia de la Oveja
El lobo, sorprendido por la petición, aceptó. Pensó que una pequeña oración no importaría. "Está bien, oveja. Pero rápido, tengo mucha hambre."
La oveja se arrodilló y empezó a rezar en voz alta. Pero en lugar de rezar, gritó con todas sus fuerzas: "¡AYUDA! ¡AYUDA! ¡UN LOBO ME QUIERE COMER!"

Unos pastores que estaban cerca escucharon los gritos de la oveja. Rápidamente corrieron hacia el arroyo con sus perros.
El Rescate y el Final
Al ver a los pastores y a los perros acercándose, el lobo se asustó y huyó. Dejó a la oveja sana y salva en el arroyo.
Los pastores rescataron a la oveja. La llevaron de vuelta al rebaño.
La oveja aprendió una valiosa lección. Nunca confiar en extraños, especialmente si son lobos.