
La sucesión, en términos legales, se refiere a la transmisión de los bienes, derechos y obligaciones de una persona fallecida (el causante) a sus herederos o legatarios. Es decir, es el proceso mediante el cual la herencia se distribuye.
Existen principalmente dos tipos de sucesión: la sucesión testamentaria y la sucesión intestada (o legítima).
La sucesión testamentaria ocurre cuando el causante ha dejado un testamento válido. Este documento legal expresa su voluntad sobre cómo se deben distribuir sus bienes después de su muerte. Por ejemplo, Juan en su testamento, puede dejar su casa a su hija mayor y sus ahorros a su hijo menor. El testamento es la ley suprema en este tipo de sucesión.
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En cambio, la sucesión intestada se produce cuando el causante no dejó testamento, o si el testamento es nulo, inválido o ineficaz. En este caso, la ley determina quiénes son los herederos y el orden en que heredan. Generalmente, la ley establece un orden de prelación: primero los descendientes (hijos), luego los ascendientes (padres), después el cónyuge o pareja de hecho, y así sucesivamente. Si una persona muere sin testamento y sin familiares directos, sus bienes pueden pasar al Estado.

Es importante conocer los tipos de sucesión porque nos permite entender cómo se transmiten los bienes después del fallecimiento de una persona. Saber si existe un testamento o no es crucial para iniciar los trámites legales correspondientes. Además, conocer la legislación sobre la sucesión intestada nos permite saber si tenemos derecho a heredar en caso de que un familiar fallezca sin dejar testamento. Planificar la propia sucesión, mediante la elaboración de un testamento, es una forma responsable de asegurar que nuestros bienes se distribuyan según nuestros deseos y evitar conflictos entre nuestros seres queridos.
Por ejemplo, si tu abuelo fallece y no dejó testamento, deberás iniciar un proceso de sucesión intestada para determinar quiénes son los herederos. Si quieres asegurarte de que tus bienes vayan a las personas que deseas, deberías considerar hacer un testamento.