
El Comportamiento Organizacional (CO) se centra en comprender y mejorar el desempeño de las personas y grupos dentro de una organización. Sus objetivos son guiar a la empresa hacia el éxito a través de la gestión eficaz de su recurso más valioso: el humano.
Objetivo 1: Describir el Comportamiento
El primer paso es entender qué hacen las personas en el trabajo. Se observa y documenta el comportamiento individual, grupal y organizacional. Por ejemplo, ¿cómo interactúan los miembros de un equipo durante una reunión? ¿Cómo reaccionan los empleados ante un cambio en la política de la empresa?
Ejemplo práctico: Analizar cómo los empleados utilizan las nuevas herramientas de comunicación interna para identificar patrones de uso y áreas de mejora.
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Objetivo 2: Explicar el Comportamiento
Luego, se busca por qué ocurren esos comportamientos. ¿Qué factores influyen? ¿La motivación? ¿El liderazgo? ¿La cultura organizacional? Se utilizan teorías y modelos para entender las causas. Por ejemplo, ¿por qué un equipo es más productivo que otro, a pesar de tener recursos similares?
Ejemplo práctico: Determinar si la baja moral de los empleados se debe a una falta de reconocimiento o a una comunicación deficiente por parte de la dirección.

Objetivo 3: Predecir el Comportamiento
Con una buena comprensión, se intenta predecir el comportamiento futuro. ¿Cómo responderán los empleados a una nueva iniciativa? ¿Qué factores pueden llevar a un aumento de la rotación de personal? La predicción permite anticipar problemas y tomar medidas preventivas.
Ejemplo práctico: Prever cómo afectará un nuevo sistema de evaluación del desempeño a la motivación y productividad de los empleados.

Objetivo 4: Controlar (o Dirigir) el Comportamiento
Finalmente, el CO busca influir en el comportamiento para lograr los objetivos organizacionales. Esto no significa manipular, sino crear un ambiente donde las personas estén motivadas y capacitadas para rendir al máximo. Se implementan estrategias para mejorar el liderazgo, la comunicación, el trabajo en equipo y la cultura organizacional.
Ejemplo práctico: Implementar programas de formación en liderazgo para mejorar la capacidad de los gerentes para motivar a sus equipos y gestionar conflictos.
En resumen, los objetivos del Comportamiento Organizacional (describir, explicar, predecir y controlar) están interrelacionados. Al comprender cómo y por qué las personas se comportan en el trabajo, las organizaciones pueden crear entornos más efectivos y satisfactorios, beneficiando tanto a la empresa como a sus empleados. Un entendimiento profundo de estos objetivos es crucial para el éxito de cualquier organización en el competitivo mundo actual.