
El DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, Quinta Edición) no utiliza el sistema multiaxial que se empleaba en versiones anteriores, como el DSM-IV. En su lugar, adopta un enfoque dimensional y categórico integrado, abandonando explícitamente los 5 ejes. Sin embargo, para comprender la evolución del sistema de diagnóstico y cómo se consideraba anteriormente la información del paciente, es útil revisar brevemente los que hubieran sido los equivalentes en el contexto del DSM-IV.
Si el DSM-V mantuviera un sistema multiaxial, podríamos decir que implicitamente existen cinco áreas clave que considera:
Eje I: Trastornos Clínicos. Este eje representaría los principales trastornos psiquiátricos que causan angustia significativa o deterioro en el funcionamiento del individuo. Incluye trastornos como la depresión, la esquizofrenia, los trastornos de ansiedad y los trastornos bipolares. El diagnóstico principal se registraría aquí.
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Eje II: Trastornos de la Personalidad y Retraso Mental. Este eje se enfoca en patrones de personalidad desadaptativos a largo plazo y en el nivel de funcionamiento intelectual. Los trastornos de personalidad, como el trastorno límite de la personalidad o el trastorno antisocial de la personalidad, así como la discapacidad intelectual (retraso mental), se categorizarían aquí. Estos trastornos son más estables en el tiempo.
Eje III: Enfermedades Médicas. Este eje registraría cualquier condición médica general relevante para la comprensión o el tratamiento del trastorno mental del individuo. Por ejemplo, la diabetes, la hipertensión o una lesión cerebral traumática podrían ser factores contribuyentes o estar relacionadas con los síntomas psiquiátricos.

Eje IV: Problemas Psicosociales y Ambientales. Este eje documentaría factores estresantes psicosociales y ambientales que pueden afectar el diagnóstico, el tratamiento o el pronóstico del trastorno mental. Esto podría incluir problemas familiares, dificultades laborales, problemas económicos, falta de apoyo social o eventos traumáticos recientes. Estos factores contextuales son cruciales.
Eje V: Evaluación de la Actividad Global (EEAG). Aunque el DSM-V no lo usa, el equivalente sería registrar el nivel general de funcionamiento del individuo. En el DSM-IV, esto se hacía utilizando la escala EEAG, que asignaba un puntaje del 0 al 100 para representar el funcionamiento psicológico, social y ocupacional del individuo. Un puntaje más bajo indica mayor deterioro.

Ejemplo: Un paciente diagnosticado con depresión (Eje I) podría tener un trastorno de la personalidad evitativa (Eje II), diabetes (Eje III), dificultades laborales debido a la depresión (Eje IV) y un EEAG de 50 (Eje V).
Aunque el DSM-V abandonó formalmente los ejes, comprender cómo se estructuraba la información del paciente en el DSM-IV sigue siendo valioso para entender la historia del diagnóstico psiquiátrico y para considerar la complejidad de la presentación clínica de cada individuo. La información que se recogía en los ejes ahora se integra directamente en la evaluación clínica y en la formulación del caso, garantizando una comprensión holística del paciente.