
El tejo, un deporte tradicional colombiano, se juega lanzando un disco metálico (el tejo) hacia un blanco que contiene mechas con pólvora (llamadas mechas). El objetivo principal es hacer explotar el mayor número posible de estas mechas.
Una de las reglas fundamentales es la distancia de lanzamiento. La cancha de tejo tiene generalmente entre 18 y 20 metros de largo, y los jugadores deben lanzar desde una línea marcada a esta distancia. Lanzar antes de la línea resulta en un lanzamiento inválido.
El sistema de puntuación es crucial. Explotar una mecha otorga un punto. Si varias mechas explotan con un solo lanzamiento, se otorga un punto por cada una. Además, el lanzamiento que deje el tejo más cerca del centro del círculo dentro del bocín (el círculo metálico que rodea las mechas) también puede otorgar puntos adicionales, usualmente uno o dos, dependiendo de las reglas locales.
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Es esencial el uso de tejos reglamentarios. Los tejos tienen un peso y tamaño estandarizados para asegurar la equidad en el juego. Usar tejos no reglamentarios es una infracción y el lanzamiento no será válido.

La rotación de turnos sigue un orden preestablecido entre los equipos o jugadores individuales. Normalmente, los jugadores se alternan en lanzar, dando a cada participante la oportunidad de apuntar al blanco. Mantener el orden de turnos es vital para asegurar el juego limpio.
Un ejemplo sencillo: Juan lanza el tejo y explota dos mechas. Obtiene dos puntos. Luego, María lanza y ninguna mecha explota, pero su tejo queda más cerca del centro que el de Juan. María podría obtener un punto adicional por cercanía.

Otro ejemplo: Un jugador lanza desde antes de la línea de lanzamiento. Este lanzamiento se considera inválido y no se contabiliza para la puntuación, independientemente de si hubiera explotado alguna mecha.
El tejo no solo es un pasatiempo popular, sino que también es un deporte competitivo con ligas y torneos a nivel nacional en Colombia. La comprensión de estas reglas permite participar y disfrutar del juego de manera justa y segura, apreciando así la tradición cultural que representa.