
EMI, o Interferencia Electromagnética, se refiere a la perturbación causada por una fuente de energía electromagnética que interrumpe o degrada el funcionamiento de un dispositivo o sistema electrónico. Comprender las fuentes de EMI es crucial para diseñar y mantener equipos confiables. Aquí exploramos dos fuentes importantes:
1. Radiación de Alta Frecuencia (RF):
La radiación RF se emite desde diversas fuentes, tanto naturales como artificiales. El proceso es la generación y propagación de ondas electromagnéticas. Estas ondas pueden inducir corrientes no deseadas en otros circuitos, provocando interferencia. Piense en antenas de radio, teléfonos móviles, hornos microondas y redes Wi-Fi.
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Ejemplo: Un teléfono celular cercano a un amplificador de audio puede causar un zumbido audible debido a la radiación RF que el teléfono emite mientras intenta conectarse a la red.
2. Ruido Conducido:

El ruido conducido se propaga a través de los cables de alimentación y las líneas de señal. Este tipo de EMI surge de fuentes como motores eléctricos, fuentes de alimentación conmutadas (SMPS) y equipos que generan arcos eléctricos. Estos dispositivos pueden inyectar transitorios de voltaje y corriente en la red eléctrica, afectando a otros dispositivos conectados.
Ejemplo: Un refrigerador con un motor defectuoso puede generar picos de voltaje que se propagan a través del cableado eléctrico de una casa. Estos picos pueden provocar que una lámpara LED parpadee o incluso dañar equipos electrónicos sensibles.

En resumen, la radiación RF se propaga a través del aire como ondas electromagnéticas, mientras que el ruido conducido viaja a través de cables físicos.
Importancia Práctica: Conocer estas fuentes de EMI permite implementar técnicas de supresión de ruido, como el uso de filtros y blindaje, para garantizar el correcto funcionamiento de los dispositivos electrónicos en entornos propensos a interferencias.