
La diferencia fundamental entre la investigación documental y la investigación de campo radica en dónde se obtienen los datos: la primera utiliza fuentes preexistentes, mientras que la segunda los genera directamente.
Investigación Documental: Implica la recopilación, selección, análisis e interpretación de información a través de documentos. El primer paso es definir el tema y establecer los objetivos. Por ejemplo, si el tema es "El impacto de las redes sociales en la política", se buscarán libros, artículos académicos, informes de gobierno, y noticias relacionadas. Luego, se evalúa la credibilidad de las fuentes. ¿Es un autor reconocido? ¿La editorial es confiable? A continuación, se analiza la información, identificando patrones, contradicciones y argumentos clave. Finalmente, se sintetiza todo en un nuevo documento que presenta las conclusiones del investigador.
Investigación de Campo: Requiere la recolección de datos directamente del entorno real. El primer paso también es definir el tema y los objetivos. Siguiendo el ejemplo anterior, se podría realizar encuestas a votantes, entrevistar a políticos o analizar contenido de redes sociales directamente. Luego se diseña la metodología: ¿encuestas online? ¿entrevistas personales? ¿observación participante? La recolección de datos es crucial, garantizando la validez y fiabilidad de los mismos. Después, se analizan los datos obtenidos, utilizando técnicas estadísticas o análisis cualitativo. Finalmente, se interpretan los resultados para extraer conclusiones.
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En resumen, la investigación documental trabaja con información existente, mientras que la investigación de campo genera información nueva.
Un ejemplo práctico: una empresa de marketing puede utilizar investigación documental para analizar tendencias del mercado, y investigación de campo (encuestas y focus groups) para entender las preferencias de sus clientes directamente. Ambos tipos de investigación son importantes para tomar decisiones informadas.