
El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) es un trastorno del neurodesarrollo. Afecta la capacidad de prestar atención, controlar impulsos y regular la actividad. El DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 5ª edición) establece los criterios que los profesionales usan para diagnosticarlo.
¿Qué son los Criterios del DSM-5 para el TDAH?
Son listas de comportamientos que una persona debe mostrar para ser diagnosticada con TDAH. Estos comportamientos se dividen en dos categorías principales: inatención e hiperactividad/impulsividad.
Inatención
Para cumplir con los criterios de inatención, un niño debe mostrar al menos 6 de los siguientes síntomas. Un adulto debe mostrar al menos 5:
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- Falla en prestar atención a detalles o comete errores por descuido: Por ejemplo, al hacer la tarea, puede haber errores tontos o falta de atención a las instrucciones.
- Dificultad para mantener la atención: Le cuesta concentrarse en la escuela, el trabajo o jugando. Por ejemplo, no puede sentarse a ver una película completa.
- Parece no escuchar cuando se le habla directamente: Está presente físicamente, pero su mente está en otro lugar.
- No sigue las instrucciones y no termina las tareas: Empieza las cosas, pero las abandona rápidamente. Por ejemplo, comienza a lavar los platos pero se distrae y deja la tarea a medias.
- Dificultad para organizar tareas y actividades: Le cuesta planificar y mantener el orden. Tiene su escritorio desordenado o su mochila llena de cosas sin organizar.
- Evita o le disgustan las tareas que requieren esfuerzo mental sostenido: No le gusta hacer la tarea o leer porque son difíciles de concentrarse.
- Pierde cosas necesarias para las tareas o actividades: Olvida los lápices, los libros, el celular, las llaves, etc.
- Se distrae fácilmente: Cualquier cosa puede llamar su atención y sacarlo de lo que está haciendo.
- Olvida las actividades cotidianas: Se olvida de hacer sus tareas, de tomar sus medicamentos o de pagar las cuentas.
Hiperactividad e Impulsividad
Para cumplir con los criterios de hiperactividad e impulsividad, un niño debe mostrar al menos 6 de los siguientes síntomas. Un adulto debe mostrar al menos 5:
- Mueve o golpea las manos o los pies, o se retuerce en el asiento: No puede quedarse quieto.
- Se levanta del asiento en situaciones donde se espera que permanezca sentado: Se levanta en clase, en el cine o en reuniones.
- Corre o trepa en situaciones inapropiadas: Corre por la casa o trepa a los muebles cuando no debe.
- Es incapaz de jugar o participar en actividades tranquilamente: Siempre está en movimiento y no puede relajarse.
- Está "en marcha" o actúa como si lo impulsara un motor: Siempre está activo y necesita estar haciendo algo.
- Habla excesivamente: Habla mucho y interrumpe las conversaciones.
- Responde antes de que se hayan terminado de hacer las preguntas: No espera su turno para hablar.
- Dificultad para esperar su turno: Se impacienta y quiere las cosas inmediatamente.
- Interrumpe o se entromete en las actividades de los demás: Interrumpe las conversaciones o los juegos de otras personas.
Importante
Estos síntomas deben estar presentes desde antes de los 12 años. También deben ser persistentes (presentes durante al menos 6 meses) e interferir significativamente con el funcionamiento en al menos dos entornos (por ejemplo, en la escuela y en casa). Es crucial que un profesional calificado realice una evaluación completa para determinar si alguien cumple con los criterios del DSM-5 para el TDAH. Este artículo solo proporciona información general y no debe utilizarse para autodiagnóstico.