
El concepto del ser humano según la jerarquía ontológica se refiere a la posición que ocupamos dentro de una escala de existencia. Esta escala organiza las cosas desde lo más simple hasta lo más complejo, basándose en su grado de ser, realidad o perfección.
En términos sencillos, la ontología es el estudio del ser. La jerarquía ontológica, por lo tanto, es como una pirámide donde cada nivel tiene un tipo diferente de existencia. En la base están las cosas más básicas, como las rocas, y en la cima están los seres más complejos y perfectos, como (en muchas filosofías) Dios.
¿Dónde encajamos los humanos en esta jerarquía?
Los seres humanos generalmente se sitúan en un punto intermedio, por encima de las plantas y los animales, pero por debajo de seres puramente espirituales o divinos. Esto se debe a que combinamos características de ambos mundos: el material y el espiritual.
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Para entenderlo mejor, veamos los niveles de la jerarquía y cómo se relacionan con nosotros:
- Seres inanimados (Rocas, minerales): Estos seres tienen una existencia simple. Solo ocupan espacio y están sujetos a las leyes físicas. No tienen vida ni conciencia. Una piedra no puede sentir ni pensar.
- Seres vivos no racionales (Plantas, animales): Estos seres tienen vida, crecen, se reproducen y mueren. Los animales, además, tienen instintos y pueden sentir placer y dolor. Un perro siente hambre y busca comida. Una flor crece hacia el sol.
- Seres humanos: Aquí es donde entramos nosotros. Tenemos las características de los niveles inferiores (vida, cuerpo físico), pero también poseemos razón, conciencia, voluntad y la capacidad de autocomprensión. Podemos reflexionar sobre nuestras acciones, elegir nuestro camino y entender el mundo que nos rodea. Por ejemplo, podemos decidir estudiar una carrera en lugar de simplemente seguir nuestros impulsos.
- Seres puramente espirituales (Ángeles, Dios): En muchas filosofías, estos seres son considerados perfectos, inmateriales e inmutables. Este nivel es puramente conceptual y depende de las creencias de cada persona.
¿Qué significa esto para nosotros?
Nuestra posición en la jerarquía ontológica implica ciertas responsabilidades. Al tener razón y conciencia, tenemos la capacidad de elegir entre el bien y el mal, y somos responsables de nuestras acciones. También nos obliga a cultivar nuestras capacidades intelectuales y morales para acercarnos a la perfección que se encuentra en los niveles superiores de la jerarquía.

Además, comprender nuestra posición nos ayuda a valorar nuestra propia existencia. No somos simples objetos inanimados ni solo seres instintivos. Somos seres únicos con el potencial de desarrollar nuestro intelecto, amor y bondad. Este potencial es lo que nos diferencia y lo que nos define como seres humanos en esta jerarquía.
En resumen, el concepto del ser humano en la jerarquía ontológica nos sitúa en un lugar especial, con capacidades y responsabilidades únicas. Esta comprensión nos invita a reflexionar sobre nuestra naturaleza y nuestro propósito en el mundo.