
La Ensalada César, o Caesar Salad, es una ensalada mundialmente famosa que destaca por su aderezo rico y cremoso y su combinación de ingredientes crujientes y sabrosos.
El componente fundamental es la lechuga romana. Se debe lavar y secar cuidadosamente para asegurar que esté fresca y crujiente. Las hojas más tiernas del centro de la lechuga son ideales.
El aderezo César es la clave. Se prepara tradicionalmente con yema de huevo cruda, jugo de limón, aceite de oliva, salsa Worcestershire, ajo, mostaza Dijon, queso parmesano rallado y pimienta negra. Algunas recetas modernas utilizan mayonesa pasteurizada como sustituto de la yema cruda por seguridad alimentaria.
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Los crutones, cubos de pan tostado, son esenciales para aportar textura crujiente. Se pueden comprar pre-hechos o prepararlos en casa tostando pan con aceite de oliva, ajo en polvo y hierbas.
El queso parmesano rallado, idealmente fresco, añade un sabor salado y umami a la ensalada. Se espolvorea abundantemente sobre la lechuga, los crutones y el aderezo.

Opcionalmente, se pueden agregar anchoas finamente picadas o pasta de anchoas al aderezo para intensificar el sabor. También se pueden usar como guarnición.
Preparación: Primero, se mezcla la lechuga romana con el aderezo César. Luego, se añaden los crutones y el queso parmesano rallado. Finalmente, se puede decorar con anchoas adicionales si se desea.

Ejemplo 1: Una ensalada César simple podría consistir solo en lechuga romana, aderezo César casero, crutones y queso parmesano rallado.
Ejemplo 2: Para una versión más sustanciosa, se puede añadir pollo a la parrilla o camarones a la plancha a la ensalada César.
La ensalada César se aplica en restaurantes de todo el mundo como entrante, plato principal o acompañamiento. También es una opción popular para cenas en casa y eventos sociales debido a su facilidad de preparación y sabor universalmente apreciado. Se puede adaptar a diferentes preferencias y dietas mediante la sustitución de ingredientes.