
Primero, asegúrate de tener todos los materiales necesarios a mano.
Esto incluye portaobjetos limpios, lancetas estériles, alcohol isopropílico, algodón y un colorante de Wright o Giemsa.
Verifica la integridad de cada elemento.
Must Read
Extracción de la Muestra Sanguínea
Limpia el área de punción, generalmente la yema del dedo, con alcohol isopropílico.
Deja que el alcohol se seque por completo.
Realiza una punción rápida con la lanceta estéril.
Limpia la primera gota de sangre con un algodón limpio.
Esta gota puede contener fluidos tisulares que podrían alterar los resultados.
Ahora, recolecta una pequeña gota de sangre en un portaobjetos limpio.

Asegúrate de que la gota sea del tamaño adecuado, ni muy grande ni muy pequeña.
Preparación del Frotis
Coloca el portaobjetos con la gota de sangre sobre una superficie plana.
Utiliza otro portaobjetos (el extendedor) para extender la sangre.
Sostén el extendedor en un ángulo de aproximadamente 30-45 grados frente a la gota.
Retrocede el extendedor hasta que toque la gota de sangre.
Observa cómo la sangre se extiende a lo largo del borde del extendedor.
Luego, con un movimiento suave y constante, empuja el extendedor hacia adelante.
Esto creará un frotis fino y uniforme.
Deja que el frotis se seque al aire completamente.
No lo calientes ni lo seques con un paño.
Tinción del Frotis
Una vez que el frotis esté seco, procede a la tinción.
Sumerge el portaobjetos en el colorante de Wright o Giemsa durante el tiempo recomendado por el fabricante.

Esto generalmente es de unos pocos minutos.
Luego, enjuaga el portaobjetos suavemente con agua destilada o tamponada.
Deja que el portaobjetos se seque al aire nuevamente.
Análisis Microscópico
Ahora, el frotis está listo para ser analizado bajo el microscopio.
Comienza con un objetivo de bajo aumento (10x) para obtener una visión general del frotis.
Busca áreas con una distribución adecuada de células.

Luego, aumenta el aumento (40x o 100x con aceite de inmersión) para observar las células con más detalle.
Identifica los diferentes tipos de células sanguíneas: eritrocitos, leucocitos y plaquetas.
Observa su morfología, tamaño, forma y coloración.
Busca cualquier anormalidad o anomalía en las células.
Documenta tus hallazgos cuidadosamente.
Considera la posibilidad de errores en cada paso, desde la toma de la muestra hasta la tinción.
Un frotis mal preparado puede llevar a conclusiones erróneas.