
El agua bendita es agua que ha sido bendecida por un sacerdote o diácono para santificar, purificar y proteger. Es un sacramental usado en muchas denominaciones cristianas, especialmente en la Iglesia Católica.
Aquí te explicamos cómo se hace, aunque técnicamente, uno no "hace" agua bendita en el sentido de fabricarla. Más bien, un ministro religioso realiza un rito específico para transformarla en agua bendita.
Los pasos básicos son los siguientes:
Must Read
- Reunir los elementos: Se necesita agua pura (preferiblemente agua potable) y sal. Aunque la sal no es absolutamente necesaria, tradicionalmente se usa en la bendición.
- El rito de bendición: Este es el paso crucial y requiere un sacerdote o diácono autorizado por la Iglesia Católica (u otra denominación con ritos similares). El ministro sigue un ritual específico que está prescrito en el libro litúrgico correspondiente.
- Oraciones y exorcismos: El rito incluye oraciones dirigidas a Dios para bendecir el agua y la sal. También se realizan exorcismos, oraciones para alejar el mal y purificar los elementos. Por ejemplo, el sacerdote puede decir: "Yo te exorcizo, criatura agua, en el nombre de Dios Padre Todopoderoso, y en el nombre de Jesucristo, su Hijo, nuestro Señor, y con el poder del Espíritu Santo, para que seas agua exorcizada, para ahuyentar todo poder del enemigo, y para desarraigar y arrancar al mismo enemigo con sus ángeles apóstatas..."
- Bendición del agua: Después de las oraciones y exorcismos, el sacerdote o diácono bendice el agua. Él puede rezar sobre el agua con las manos extendidas, o realizar una señal de la cruz sobre ella.
- Bendición de la sal (opcional): Si se usa sal, se bendice por separado con oraciones específicas y también puede ser exorcizada.
- Mezcla del agua y la sal (opcional): Finalmente, la sal bendecida se agrega al agua. El sacerdote puede echar la sal al agua tres veces, mientras dice una oración.
Consideraciones importantes:

El agua, por sí sola, no tiene poderes mágicos. La eficacia del agua bendita reside en la fe de la persona que la usa y en la oración de la Iglesia. Es un signo visible de la gracia invisible de Dios.
No se puede hacer agua bendita en casa sin la debida autoridad y el ritual adecuado. El rito de bendición es lo que distingue al agua bendita del agua común.