
La mesa de riñón, también conocida como mesa Mayo, se divide principalmente en tres zonas: la zona estéril, la zona no estéril y la zona de transición. Esta organización es crucial para mantener la asepsia durante los procedimientos quirúrgicos.
La zona estéril es el área más importante. Contiene los instrumentos y materiales que entrarán directamente en contacto con el campo quirúrgico del paciente. Solo personal estéril (cirujanos, enfermeros instrumentistas) pueden acceder a esta zona. Los elementos aquí deben estar dispuestos de manera lógica y de fácil acceso para el instrumentista.
La zona no estéril se ubica típicamente en la periferia de la mesa. Aquí se colocan materiales que no necesitan estar estériles, como recipientes para desechos, gasas sucias después de ser usadas o la funda protectora de algunos instrumentos. Personal no estéril, como el circulante, puede interactuar con esta zona.
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La zona de transición es una pequeña área que sirve como puente entre la zona estéril y la no estéril. Es una zona tamponada donde se puede colocar un objeto estéril antes de pasarlo completamente a la zona estéril, o un objeto no estéril antes de ser descartado. Esta zona ayuda a minimizar el riesgo de contaminación de la zona estéril.
Un ejemplo sencillo: una pinza hemostática estéril se coloca inicialmente en la zona de transición antes de ser trasladada a la zona estéril para su uso. Luego, después de utilizarla para controlar el sangrado, la gasa con la que se limpió la pinza se coloca en un recipiente en la zona no estéril.

Otro ejemplo: una sutura estéril se abre fuera de la mesa y se coloca en la zona de transición. El enfermero instrumentista, con guantes estériles, la toma de la zona de transición y la lleva a la zona estéril para entregarla al cirujano.
Es esencial recordar que la organización de la mesa de riñón es dinámica y debe adaptarse a las necesidades específicas de cada procedimiento quirúrgico. El instrumentista juega un papel fundamental en mantener la integridad de las zonas y prevenir la contaminación. Una división clara y respetada de la mesa de riñón es fundamental para un desarrollo seguro y exitoso de cualquier intervención quirúrgica, reduciendo drásticamente el riesgo de infecciones postoperatorias y mejorando la seguridad del paciente.