
Entender cómo se clasifican los movimientos de la corteza terrestre es clave para comprender la geología y los riesgos naturales. En su definición más simple, los movimientos de la corteza terrestre son todos los cambios y desplazamientos que ocurren en la capa externa sólida de nuestro planeta, es decir, la litosfera.
Estos movimientos se clasifican principalmente en dos grandes categorías: movimientos verticales (también llamados epirogénicos) y movimientos horizontales (también llamados orogénicos o tectónicos). Los movimientos verticales son lentos y generalizados. Provocan el ascenso o descenso de grandes áreas continentales, como por ejemplo, el levantamiento gradual de la Península Escandinava después de la última glaciación. Imaginemos que una esponja se comprime y luego se suelta lentamente; eso sería un movimiento vertical a gran escala.
Por otro lado, los movimientos horizontales son más intensos y concentrados. Son responsables de la formación de cadenas montañosas, fallas y otros accidentes geográficos. Estos movimientos están directamente relacionados con la tectónica de placas. Por ejemplo, el choque de la placa India contra la placa Euroasiática ha dado origen a la cordillera del Himalaya. Visualiza dos coches chocando de frente; la energía liberada se transforma en deformación y plegamiento, similar a la formación de montañas.
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Además de la dirección, también se pueden clasificar por su velocidad: movimientos rápidos (terremotos, erupciones volcánicas) y movimientos lentos (deformación gradual de rocas). Los movimientos rápidos son evidentes y a menudo destructivos, mientras que los lentos pueden pasar desapercibidos durante mucho tiempo.
Entender esta clasificación es útil para muchas cosas. Si vives en una zona sísmica, comprender la relación entre los movimientos horizontales y los terremotos te ayuda a prepararte mejor. Si viajas, observar las formaciones montañosas y las costas te permitirá apreciar la fuerza y la lentitud de los procesos geológicos. Incluso al elegir un lugar para construir una casa, considerar la estabilidad del terreno, influenciada por los movimientos de la corteza terrestre, puede ser crucial para evitar problemas futuros.