La clasificación de las empresas según su objetivo o finalidad nos ayuda a entender por qué existen diferentes tipos de negocios. Básicamente, se divide en dos grandes categorías: empresas con ánimo de lucro y empresas sin ánimo de lucro.
Empresas con Ánimo de Lucro
Las empresas con ánimo de lucro son aquellas cuyo principal objetivo es generar ganancias económicas para sus dueños o accionistas. Su éxito se mide, en gran parte, por la cantidad de dinero que logran obtener. Piensa en la mayoría de las empresas que conoces: tiendas de ropa, restaurantes, fábricas de coches, etc. Todas ellas buscan obtener beneficios.
Para lograrlo, venden productos o servicios a un precio superior al costo de producirlos o ofrecerlos. La diferencia es la ganancia o utilidad. Por ejemplo, una panadería compra harina, huevos y otros ingredientes. Con ellos, elabora pan que vende a un precio mayor del que le costó comprar los ingredientes y pagar a sus empleados. Esa diferencia es su ganancia.
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Existen varios tipos de empresas con ánimo de lucro, como:
- Empresas individuales: Pertenecen a una sola persona.
- Sociedades: Pertenecen a dos o más personas.
- Corporaciones: Son entidades legales separadas de sus dueños, con acciones que se pueden comprar y vender.
La finalidad de estas empresas es, en resumen, maximizar el valor para sus accionistas, ya sea a través de dividendos (reparto de ganancias) o del aumento en el valor de las acciones.

Empresas Sin Ánimo de Lucro
Las empresas sin ánimo de lucro, por otro lado, tienen un objetivo diferente. No buscan generar ganancias económicas para sus dueños, sino que se enfocan en cumplir una misión social o benéfica. Su éxito se mide por el impacto positivo que generan en la sociedad.
Piensa en organizaciones como la Cruz Roja, Greenpeace o una ONG que construye escuelas en países en desarrollo. Estas organizaciones recaudan fondos a través de donaciones, subvenciones o la venta de productos/servicios a precios que cubran sus costos, pero no para generar ganancias.

El dinero que obtienen las empresas sin ánimo de lucro se reinvierte en la propia organización para cumplir su misión. Por ejemplo, una organización que lucha contra el cáncer puede utilizar las donaciones para financiar investigaciones, ofrecer apoyo a pacientes o realizar campañas de prevención.
Estas empresas a menudo se organizan como:
- Fundaciones: Reciben donaciones y las utilizan para financiar proyectos benéficos.
- Asociaciones: Se forman por un grupo de personas con un interés común (por ejemplo, una asociación de vecinos).
- Organizaciones No Gubernamentales (ONG): Trabajan en temas sociales, ambientales o humanitarios.
En conclusión, la diferencia clave radica en el destino de las ganancias. En las empresas con ánimo de lucro, las ganancias van a parar a los dueños o accionistas. En las empresas sin ánimo de lucro, las ganancias se reinvierten en la organización para cumplir su misión.