
El Bloqueo AV de Segundo Grado Mobitz II se define como una interrupción intermitente de la conducción del impulso eléctrico desde las aurículas a los ventrículos. Esto significa que algunos impulsos auriculares (ondas P) no logran despolarizar los ventrículos (complejos QRS), resultando en latidos ventriculares faltantes de forma inesperada.
A diferencia del Mobitz I (Wenckebach), el intervalo PR (el tiempo que tarda el impulso en viajar desde las aurículas a los ventrículos) permanece constante para los latidos conducidos en el Mobitz II. Es decir, el PR no se alarga progresivamente antes del latido bloqueado. La repentina ausencia del complejo QRS, precedida por un intervalo PR constante, es la característica definitoria.
La ratio de bloqueo (por ejemplo, 2:1, 3:1) indica cuántos impulsos auriculares son conducidos en comparación con el número total de impulsos auriculares. Un bloqueo 2:1 significa que por cada dos ondas P, sólo un complejo QRS es producido.
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El sitio del bloqueo en Mobitz II generalmente se encuentra en el sistema de His-Purkinje, o por debajo del nodo AV. Esto implica una mayor probabilidad de progresión a un bloqueo AV completo (de tercer grado) que el Mobitz I. Por lo tanto, el Mobitz II se considera más serio.

Un ejemplo simple sería un ECG que muestra ondas P regulares seguidas por complejos QRS regulares con un intervalo PR constante. De repente, aparece una onda P pero no le sigue un QRS. Los siguientes latidos conducidos vuelven a tener un intervalo PR constante hasta que ocurre otra interrupción.
Otro ejemplo: Un ECG muestra un ritmo regular, con dos ondas P por cada complejo QRS. El intervalo PR antes del QRS es consistente, lo que indica un bloqueo 2:1.
La identificación del Bloqueo AV de Segundo Grado Mobitz II es crucial en la práctica clínica. Debido a su potencial de progresión a un bloqueo AV completo, los pacientes con este tipo de bloqueo frecuentemente requieren un marcapasos para mantener un ritmo cardíaco adecuado y prevenir complicaciones graves como síncope, bradicardia sintomática e incluso paro cardíaco. Su diagnóstico temprano y el manejo adecuado son fundamentales para la salud del paciente.