
W. Edwards Deming, un nombre fundamental en la historia de la administración, es principalmente conocido por su filosofía centrada en la calidad total y la mejora continua. En esencia, su definición principal es que la administración debe enfocarse en la reducción de la variación en los procesos para mejorar la calidad y productividad.
Sus principales ideas se pueden resumir en sus 14 Puntos para la Administración. Estos puntos no son una simple receta, sino una guía para transformar la cultura organizacional. Algunos ejemplos clave incluyen: crear constancia en el propósito (enfocarse en metas a largo plazo), adoptar una nueva filosofía (dejar de aceptar niveles defectuosos), abandonar la dependencia de la inspección masiva (construir calidad desde el principio), terminar con la práctica de adjudicar contratos basándose únicamente en el precio (considerar la calidad a largo plazo), y mejorar constantemente el sistema de producción y servicio.
Deming también enfatizó la importancia del Ciclo PDCA (Planificar-Hacer-Verificar-Actuar), también conocido como el Ciclo de Deming o Ciclo de Shewhart. Este ciclo es un proceso iterativo para la mejora continua. Planificar implica identificar un problema y desarrollar una solución. Hacer implica implementar la solución a pequeña escala. Verificar implica evaluar los resultados. Actuar implica estandarizar la solución si es exitosa o revisar el plan si no lo es.
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En términos de aplicaciones prácticas, los principios de Deming pueden aplicarse en cualquier organización, desde pequeñas empresas hasta grandes corporaciones. Por ejemplo, una empresa manufacturera podría usar el Ciclo PDCA para reducir defectos en su línea de producción. Un hospital podría usar los 14 puntos para mejorar la atención al paciente y reducir los errores médicos. Incluso en la vida personal, se puede aplicar el principio de la mejora continua para aprender nuevas habilidades o mejorar la salud. Lo crucial es enfocarse en entender y mejorar los procesos, en lugar de culpar a las personas.