
El Artículo 430 de la NOM-001-SEDE-2012 se refiere a la protección contra sobrecorriente de los circuitos de motores. En esencia, dicta las reglas para seleccionar y dimensionar los dispositivos (fusibles o interruptores automáticos) que protegen los conductores y el motor mismo contra corrientes excesivas.
Paso 1: Determinar la corriente nominal del motor (FLA). Esta información se encuentra en la placa de datos del motor y se utiliza como base para el cálculo. Por ejemplo, si un motor tiene una FLA de 10 Amperios, usaremos ese valor.
Paso 2: Seleccionar el tipo de dispositivo de protección contra sobrecorriente. La NOM permite usar fusibles de retardo de tiempo, interruptores automáticos de tiempo inverso o fusibles instantáneos (en algunos casos). La elección impactará el factor de ajuste de la corriente.
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Paso 3: Calcular la corriente máxima permitida para el dispositivo de protección. Para un fusible de retardo de tiempo, la corriente puede ser hasta el 175% de la FLA del motor. Para un interruptor automático de tiempo inverso, generalmente es hasta el 250% de la FLA. Usando el motor del ejemplo (10A FLA), un fusible de retardo podría ser de hasta 17.5A (redondeado al siguiente valor estándar, usualmente 20A), y un interruptor automático podría ser de hasta 25A.
Paso 4: Verificar la capacidad de interrupción del dispositivo de protección. Asegurarse de que el dispositivo pueda interrumpir la corriente de falla disponible en el punto de instalación. Esto es crucial para la seguridad.

Paso 5: Proteger los conductores del circuito del motor. Además del dispositivo de protección principal, los conductores deben estar protegidos contra cortocircuitos y fallas a tierra. Esto generalmente se logra dimensionando los conductores para soportar al menos el 125% de la FLA del motor.
Aplicación Práctica 1: Un electricista está instalando un motor para una bomba de agua. Seguir el Artículo 430 asegura que el fusible o interruptor automático se disparará en caso de una sobrecarga, protegiendo el motor de daños. Aplicación Práctica 2: En un entorno industrial con múltiples motores, el diseño correcto de la protección contra sobrecorriente minimiza el riesgo de incendios y fallas en cascada, garantizando la continuidad de la producción.